Es hora de decir la verdad: Fidel es multimillonario
Durante algunos años me he llamado a silencio. Consideraba que lo mejor era que la gente se diera cuenta por ella misma, o que otros hablaran del tema. Sin embargo, en las últimas semanas, la revista Forbes puso una vez más el caso sobre la mesa, al afirmar que el presidente cubano, Fidel Castro, es millonario. Yo digo más: el caribeño es multimillonario.
Digo que es hora de romper el silencio y decir la verdad. Yo lo confirmo: mis ojos lo vieron, nadie me engaña. No soy hijo ni fruto de maniobras perversas que, de una u otra forma, buscan encubrir la verdad. Puedo decir lo que mis propios ojos vieron: el presidente cubano es multimillonario, lo que he comprobado. Nadie me lo contó.
El comandante en jefe tiene cuentas abiertas en los bancos de ideas cubanas. Lo confirmé una y otra vez: Castro cuenta con millones de adherentes y tiene vínculos directos, y, hasta podría decir que subversivos, con los habitantes de su nación, con quienes comparte planes y conspiraciones contra el régimen que provoca dependencia, hambre y miseria en el mundo: el neoliberalismo.
Mujeres y hombres peligrosamente comprometidos y dispuestos a dar su vida por él y el proceso revolucionario. El apoyo con que cuentan él y los dirigentes históricos de la Revolución en su pueblo, es fácil de constatar.
Sólo hay que recorrer la Isla, en lugar de leer Forbes, en un punto distante de este planeta.
Todo resulta fácil de comprobar al recorrer Cuba y hablar con su gente, así como constatar los logros sociales alcanzados con el esfuerzo de todos, pero liderados por el millonario de ideas: Fidel.
Por ello lo denuncian en Estados Unidos, y poco parecen entenderlo en Europa. Cuenta con un apoyo multimillonario que hace temblar al Imperio y logra cada vez más apoyo entre los pueblos de los cinco continentes.
También resulta fácil descubrir dónde están los intereses de esos bancos de ideas invertidas a lo largo de este tiempo (1959-2005): están en los miles de jóvenes que a lo largo y ancho de la Isla buscan cada día una solución a los problemas que deben enfrentar para hacer avanzar su Revolución.
Los intereses de las inversiones del multimillonario Castro también se pueden localizar en peligrosas maniobras de medicamentos que, partiendo desde la Isla verde oliva, atacan bacterias o enfermedades que hasta ahora resultaban incurables, en lugares de nuestra América y Africa.
Al multimillonario Fidel se le ocurrió impulsar la biotecnología, los institutos de investigación que cuentan con un gran prestigio y reconocimiento internacional. La creación de vacunas que hoy ayudan a resolver problemas a nivel mundial, en la salud humana y animal.
El líder rebelde de las montañas verde oliva, que descendió en 1959 a La Habana, ya no es el mismo, y su país y el mundo tampoco; sin embargo, su banco de ideas se multiplica para ayudar a interpretar los nuevos fenómenos, que –además– lo mantiene como el peligroso líder revolucionario a escala mundial.
Tengo que reconocerle a Fidel que si le fue tan bien es porque supo dónde invertir: en la felicidad para su pueblo.
Y al ver cómo lo quiere su pueblo, nuestra América y el mundo, observar cómo vibran los pobres de este mundo cuando se conoce que va a visitar un país determinado, cómo se concentran sobre él las miradas, cómo se abren los oídos para escuchar sus palabras, puedo decir que, en efecto, lo he comprobado: Fidel castro es multimillonario. *
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