Hoy y aquel 26 de marzo de 1971
En marzo de 1971 mis inquietudes eran las propias de un niño de una casa humilde. Recuerdo que en esos días aparecía gente con banderas como las de Artigas y de los 33 Orientales, que las dibujaba y pintaba en mi cuaderno. Yo no sabía bien lo que pasaba, más cuando algunos mayores del barrio decían que no debía arrimarme a esa gente. Recomendación que por cierto no tuvo éxito. Mi reacción fue contraria.
Vino la dictadura, la resistencia, fui creciendo y participando, hasta que llegó aquella explosión de la democracia, quizás una de las épocas más lindas de las que he vivido.
Un día me di cuenta de que yo ya era parte de esa columna multicolor, donde dialogaba, muchas veces sin haber hablado con ellos, con gente como Líber Seregni, Enrique Rodríguez, Héctor Rodríguez, mis hermanos del Sunca, José Pedro Cardoso, tiempo después Raúl Sendic, y otros.
Quiso el destino que me tocara ser por dos períodos edil de la izquierda y el progresismo, tarea gracias a la cual aprendí las cuestiones del gobierno municipal y de la importancia de que las soluciones están en los gobernantes si son capaces de escuchar atentos los reclamos y las propuestas de los vecinos. Pero no sólo escuchar, sino también saber crear los ámbitos de participación para que los temas del gobierno no sean sólo para profesionales.
Escribo estas reflexiones en medio de la Semana Santa, luego de haber participado en algunas reuniones que están ajustando los detalles de la campaña electoral, recordando que el próximo 26 de marzo se cumple un nuevo aniversario de aquel bautismo de pueblo que tuvo el Frente Amplio, en el primer mes de su vida.
Lo hago porque hay momentos en la vida en que hay que detenerse aunque sea un instante, para recodar a todos aquellos –incluso anteriores a 1971– que hicieron posible esta unidad de pueblo que se llamó Frente Amplio y que con Tabaré Vázquez a la cabeza ganó las elecciones nacionales el pasado 31 de octubre.
Es que el cambio de hoy, que lentamente los uruguayos lo están percibiendo por encima de a quien hayan votado, tiene una base sólida creada por decenios de lucha, de entrega, de apuesta a la inteligencia y a las causas populares, de miles de uruguayos. Gente como muchos de nuestros vecinos queridos y referentes desinteresados, a quienes no quiero nombrar para no olvidarme de ninguno de ellos.
Nuestro desafío ahora es ser fieles continuadores de aquellos fundadores de la CNT, del Frente Amplio, del PIT-CNT, de los movimientos culturales, de Tabaré y de Rodolfo Nin Novoa, para que el cambio se arraigue en estas tierras de Maldonado, una vez que el EP-FA/Nueva Mayoría gane la Intendencia y así se abra paso a la esperanza y a la alegría que trae el trabajo y las posibilidades de estudio y superación personal
Ahora los responsables de la crisis, de que en nuestro departamento haya más de 400 niños en situación de calle, comienzan a hablar como hablaban aquellos que en 1971 no querían que nos acercáramos a los militantes frenteamplistas. Dicen que somos nosotros, los progresistas, los que no queremos crear nuevas fuentes de trabajo, porque nos oponemos, según ellos, a que se realicen nuevas construcciones en Punta del Este. No están diciendo la verdad. Actúan faltándole el respeto a la gente, porque creen que la van a convencer de que serán ellos los que van a traer el bienestar y el trabajo.
En un gobierno municipal del EP-FA/Nueva Mayoría habrá inversiones, también de altura pero respetando la normativa que es la seguridad para las inversiones, pero no obras que terminen transformando a nuestro departamento en una selva de cemento que empuje a los turistas a otros rincones de la zona.
En esto estamos trabajando con seriedad y equilibrio. Hemos tenido importantes reuniones con empresarios nacionales y extranjeros, como ocurrió con una reciente delegación china. Tendremos otras en el futuro. Y sobre esto quiero decirlo con toda energía y sin intenciones electorales: hemos encontrado a importantes empresarios dispuestos a invertir y que comprenden que Maldonado debe tener un modelo de desarrollo turístico basado en sus bellezas naturales, donde la construcción sea el soporte y el complemento para que nuestra oferta sea cada vez de más calidad.
Los trabajadores de Maldonado nos conocen bien y saben que nuestro compromiso con los más humildes viene de lejos. Por eso, este 26 de marzo volvemos a cantar: El pueblo unido, jamás será vencido. *
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