Cuando los sindicatos vienen persiguiendo
«Copsa desmiente persecución sindical. (…) El despido del trabajador de Copsa no es injustificado ni tiene ninguna connotación de persecución sindical«. (Remitido de Copsa, 17/03/05).
No te digo yo: de los comunistas no se puede esperar cosa buena. Ahora que está en el gobierno, la chusma gremial se dedica a perseguir a los sufridos trabajadores que se niegan a sindicalizarse y obliga a la patronal a despedirlos.
¿Qué otra cosa puede sensatamente inferirse de la expresión persecución sindical, sino que se trata de la persecución llevada adelante por los sindicatos? Si pretendemos expresar lo contrario, es decir si nos referimos a la persecución de que son víctimas los dirigentes sindicales –que supongo es el caso del remitido en cuestión–, se debería hablar de persecución patronal, persecución contra la organización sindical o de persecución antisindical.
Normalmente, en este tipo de expresiones, el adjetivo refiere no a quien sufre o padece los efectos del sustantivo sino a quien lo ejerce o aplica.
Si hablamos de represión policial, ¿alguien puede interpretar que los reprimidos son los policías? La represión policial no puede ser otra que la ejercida por la Policía contra delincuentes.
Si alguien habla de brutalidad policial en la represión de una manifestación, nadie en su sano juicio podría interpretar que se trata de brutalidad contra agentes del orden o que los guardiaciviles son víctimas de la brutalidad de los manifestantes. Cuando una manifestación de estudiantes, por ejemplo, es reprimida por la Policía, ningún periodista podrá razonablemente hablar de represión estudiantil, pues cualquier lector entendería que los represores son los estudiantes
Del mismo modo, la expresión prepotencia gubernamental no admite interpretarse de otra forma sino como la ejercida por el gobierno. Y cuando un corresponsal de guerra escribe que se produjo un ataque aliado, debe entenderse necesariamente que se trata de un ataque llevado a cabo por los aliados y no contra éstos.
Así que ya sabe, amigo: cuando estalle un conflicto gremial y el patrón disponga medidas que atentan contra la organización sindical, hablemos de persecución o de represión patronal o antisindical, pero jamás de represión o persecución sindical. ¿Quedó claro?
–Yo, la verdad, la única represión que sufro es la represión conyugal, cuando llego a casa en pedo y la patrona me caga a gritos y me hace dormir en el porche.
–¡Qué lo parió! *
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