Cooperativismo es cultura
Recientemente,participamos en Buenos Aires del 2° Encuentro de parlamentarios americanos, organizado por la Alianza Cooperativa Internacional.
Como el tema sigue siendo de primerísima importancia, mucho más cuando ahora se trata de pasar de los dichos a los hechos, me parece importante reproducir algunos pasajes de nuestra intervención en el citado evento.
Decíamos en esa oportunidad: «El desarrollo del cooperativismo se vincula directamente con la profundización y consolidación de la democracia en lo político, económico y social, y cultural, con una marcada impronta participativa y solidaria».
«Esto adquiere particular relevancia, al considerar que el signo de la globalización económica y financiera que se nos ha impuesto está en las antípodas de los ideales de crear un mundo responsable y solidario, basado en la complementación y el intercambio productivo para la vida».
Más adelante señalamos: «Ya no se trata sólo de la puesta en cuestión de los estados nacionales, sino también todas aquellas organizaciones de la sociedad civil que emprenden desarrollos autónomos son objetadas, como también es permanentemente boicoteado todo proyecto de autosustentabilidad nacional o articulación regional que no siga la lógica signada por los organismos multilaterales».
«En lo que refiere a la situación del cooperativismo en el Uruguay, digamos que, existiendo una serie de normas legales dispersas, el esfuerzo actual se concentra en el proyecto de ley general de cooperativas, que comenzará a tratarse a partir de la nueva legislatura, surgida de las elecciones nacionales del 31 de octubre ppdo».
«Dicho esfuerzo se entrecruza y complementa con otras iniciativas de carácter político que pasamos a describir:
a) Instrumentar un modelo de promoción y fomento de las cooperativas, que evitando todo paternalismo y/o intervencionismo, asuma el pleno reconocimiento de la independencia del movimiento cooperativo y sea capaz de impulsar una verdadera alianza estratégica entre el Estado y el propio sistema cooperativo, en beneficio de nuestro pueblo.
b) Creación de un organismo (Consejo Superior del Cooperativismo; Secretaría de Economía Social u otro), que al más alto nivel del Estado se constituya en el asesor en las políticas nacionales en materia de cooperativas, impulsando, planificando, articulando, supervisando y coordinando con los organismos pertinentes la ejecución de aquellas.
En lo inmediato se puede pensar en fortalecer y dinamizar la Comisión Honoraria de Cooperativismo creada en la órbita de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de la Presidencia de la República.
c) Implementar un sistema de contralor que, en forma mixta entre el Estado y el propio movimiento cooperativo organizado, permita un eficiente control social y económico de las cooperativas, impida su desvirtuación y fortalezca los mecanismos y comportamientos de autocontrol.
d) Desarrollar en el marco de las políticas educativas y formativas a todos los niveles (primario, secundario, terciario), acciones tendientes a incorporar prácticas de responsabilidad, participación, gestión y dirección de empresas cooperativas. Se trata de una política insoslayable para el objetivo de inclusión y cohesión social.
e) Revisar la legislación específica de quiebras y disoluciones de empresas en general, con el fin de incorporar elementos que faciliten a través de cooperativas de trabajo y/o servicio el mantenimiento de fuentes de producción y trabajo, con las consiguientes responsabilidades. Tener en cuenta al respecto los avances que se están produciendo en la materia, tanto en Argentina como en Brasil.
f) Aplicación de políticas promocionales y de estímulo, analizadas de acuerdo al sector de actividad, al tamaño de las cooperativas y el tipo de necesidades sociales y/o económicas a que den satisfacción.
g) A partir de las investigaciones y determinaciones de la Auditoría General de la Nación, proseguir decididamente el proceso de depuración de pseudo-cooperativas, que al privilegiar el lucro, se han ubicado al margen de los principios cooperativos.
h) Apoyar decididamente el ámbito ya creado de la «Reunión Especializada de Cooperativas del MERCOSUR» (RECM), facilitando la interacción de los órganos estatales de promoción cooperativa y las cooperativas y entidades representativas, a los efectos de coordinar políticas homogéneas en el área regional, e incidir positivamente en el proceso de integración en marcha. Desde nuestro punto de vista, este aspecto es consustancial a los esfuerzos e iniciativas a nivel continental y mundial».
La declaración final del encuentro en Buenos Aires recoge lo expresado en los puntos «C» al «G» inclusive, lo que refuerza la perspectiva de que se vayan concretando avances.
Porque el cooperativismo es cultura y construcción de ,en la más amplia y profunda acepción del término. *
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