¡Por fin tenemos presidente! es la frase que más se ha escuchado entre los dirigentes polÃticos de esta joven nación sudamericana. Con 47 votos favorables en un total de 88 representantes que componen la Asamblea Legislativa, el senador Juan Idiarte Borda –de la fracción conservadora del Partido Colorado– acaba de ser ungido como primer mandatario. Como los lectores recordarán, de acuerdo con la Constitución vigente desde 1830, la elección presidencial es por voto indirecto: los ciudadanos eligen a los miembros del Poder Legislativo, y éstos, a su vez, eligen al titular del Ejecutivo.
Luego de 21 dÃas y de 40 sesiones (la elección debÃa hacerse el 1 de los corrientes) las cámaras pudieron llenar el cargo hasta hoy acéfalo.
El sistema electoral uruguayo es motivo de fuertes crÃticas en razón de las irregularidades que se verifican en cada comicio, donde el fraude campea y los electores no tienen libertad ni garantÃas.
Justamente en la elección de la actual Asamblea Legislativa –que tuvo lugar el año pasado– el Partido Blanco proclamó la abstención, y el Parlamento quedó constituido en su totalidad por elementos del Coloradismo. Pero eso no significa de ningún modo que se haya logrado una total homogeneidad, ya que las disidencias internas dentro de esta fuerza polÃtica son cada vez más manifiestas. Por un lado, está la fracción conservadora que responde al ex presidente Julio Herrera y Obes, y por otro, el sector liberal y populista liderado por el periodista José Batlle y Ordóñez.
La designación de Idiarte Borda ha irritado a los blancos, y se rumorea que algunos de ellos piensan seriamente en levantarse en armas. Según fuentes consultadas por nuestro corresponsal, un grupo importante de militantes de este partido (Blanco o Nacional) está reuniéndose en una estancia del Cerro Largo (nordeste del paÃs), propiedad de un tal Aparicio Saravia que se perfila como caudillo intransigente de la colectividad.
En Montevideo, en cambio, el Honorable Directorio Blanco se niega a reconocer la autoridad de un “gaucho bruto”, según la definición que de Saravia dio un doctor que prefirió el anonimato. *
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