Ahora "el Taba" manda la vuelta…
A fines de la década del sesenta ya era un hecho de que los malamente llamados «partidos tradicionales», no eran otra cosa que viejas cooperativas de votos, en cuyo seno se debatían fuerzas contradictorias que los cortaban transversalmente. Con la reforma naranja, se termina la cooparticipación en el Poder Ejecutivo entre el primer y segundo partido. Así pues, con el retorno al presidencialismo se inaugura una era de creciente autoritarismo institucionalizado. Y cuando se llega a la dictadura militar, ya nadie extrañaba instituciones que habían sido corrompidas en beneficio de la destrucción económica del Uruguay.
A partir de 1985, agotada la dictadura, tras un verdadero operativo de guerra psico-política, el gobierno cae en manos del partido que había regenteado el proceso cesarista desde 1966, con la reforma «naranja». Los enemigos del «proceso» fueron divididos. El Nuevo Espacio es separado del FA, el Wilsonismo distrae radicales, y surgen «renovadores» en el P. Colorado, con la CBI del hijo de Maneco. Se garantizaba con ello la continuidad legitimada del «proceso», la impunidad de los sicarios y el reciclaje de sus cuadros civiles en la maquinaria de la coalición, postergándose la recomposición del partido de la gente, de «los nacionalistas que quieran y merezcan serlo», parafraseando a Herrera.
Pronto quedó claro que el proceso de desmantelamiento del Uruguay iniciado en 1967, no había hecho otra cosa que revitalizarse, legitimándose de un plumazo, todos los actos de vandalismo jurídico del llamado «proceso cívico militar». De ahí en adelante el proceso de destrucción nacional avanzó. El desmantelamiento de AFE y la escandalosa entrega de Pluna, fueron sólo la muestra de lo que tenían en mente. Liquidación de servicios, contralores y fiscalizaciones del Estado; es tiempo de la jauja privada. Desguace periférico de las estructuras de los entes por medio de contratos de obra. Negociados ruinosos por todos lados, de los que SOL PETROLEO Y ANCAP son sólo una muestra.
A partir de las resistencias sectoriales que estas políticas generaron, tal el caso de los gremios de Antel, o Ancap, se fue recomponiendo la opinión nacional de acuerdo a los problemas vitales del país. Las victorias en sucesivos referendos, galvanizaron la opinión en la resistencia a la corrupción y entreguismo generalizado. La coalición rosa quedó aislada, quedó al desnudo lo que era un verdadero partido único: la coalición rosa.
Como partido único gobernaron a partir de 1990, repartiéndose cargos sin respetar la voluntad ciudadana ni la Constitución de la República por ellos redactada. Al segundo partido, el Frente Amplio, lo ninguniaron desvergonzadamente.
Cuando ello ya no daba para más, volvieron a reformar la Constitución a su conveniencia, imponiendo el balotaje, pensando así en alargar en el tiempo el fraude político. Evadieron todos los contralores del segundo partido, al que excluyeron descaradamente de todos los organismos del Estado. De esta forma dieron rienda suelta a la licencia administrativa. Se desquiciaron los organismos del Estado, se vaciaron los Bancos del Estado y se facilitó el fraude: recordemos Pan de Azúcar, Comercial, Crédito, Montevideo, Mi Granja. Y decenas de millones en pleitos perdidos, o en inevitable camino de serlo, como a designio para enriquecer truhanes.
Luego sin dar cuenta a nadie, ni al Parlamento, se firmaron compromisos con la banca extranjera de respaldo solidario al vaciado Banco Comercial, los acuerdos secretos entre Batlle, Bensión y los Röhm, que nos hicieran perder más de 100 millones de dólares, además de los 700 que se llevó el Banco Comercial en su recapitalización. Incrementaron, en horas, el endeudamiento internacional en 3,500 millones. Ahora, luego de tanto desastre, de tanta estafa impune, gracias a la burla al contralor que debió ejercer en la última década, el segundo partido del país, ellos exigen tener derecho al veto de las medidas que tome el gobierno en el BROU. ¡Son corresponsables del vaciamiento del BROU y del BHU, de La Corporación para el Desarrollo, etc., y se presentan ahora como controladores del bien público! ¡No les basta habernos sumido en la indigencia nacional! ¡Pretenden, además, seguir gobernando por la negativa, bloqueando el recambio en los organismos de contralor, Tribunal de Cuentas, Corte Electoral, cuyas integraciones niegan los resultados electorales de dos períodos consecutivos!
El estado de irrealidad de los coaligados rosados ya es demencial, recurriendo al más burdo chantaje político, exigiendo derecho a veto en el BROU a cambio de los votos para la integración de los organismos de contralor.
¡Se impone una «vuelta de jugo de naranja», para refrescar a estos alegres muchachos del club rosa, perdidos en un mar de «aguas escocesas».
¡Despierten! Que la barra cambió de dueño: es «El Taba» el que ahora paga la vuelta.
¡Naranjada para todos! *
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