La lengua no es de trapo

Perlas dignas de La Mar en Coche

1) El ébano desplaza al bronce

«Al toque del clarinete, el presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez, acompañó a Batlle a la salida del Edificio Independencia». (La República, 2 de marzo de 2005).

¡A qué extremos está llegando el nuevo gobierno en eso de los cambios, que el clarín es sustituido por el clarinete! ¿Sería Woody Allen disfrazado de blandengue tocando «The man I love»? Se ve que la incuestionable influencia de Benny Goodman se hace sentir todavía. Al punto que el sonido sensual, gatuno, del clarinete (como que es el instrumento que representa al gato en el cuento sinfónico «Pedro y el lobo», de Prokofief) ha desplazado la reciedumbre marcial del clarín. No me extrañaría que en el próximo acto oficial con parada militar la diana sea ejecutada por un oboe, un corno inglés, o –por qué no– una viola da gamba. Total…

 

2) ¡Qué lomo tenía Damocles!

«Nueve oficiales pueden quedar bajo la espalda de Damocles». (Título de El Observador, 3/3/05).

No queda claro si la expresión debe entenderse como que quedan protegidos por el cortesano griego o si éste se cayó del trono de Dionisio el Viejo, quedó en posición decúbito dorsal y aplastó a los militares. Tampoco queda dicho qué era lo que pendía de una crin de caballo sobre la cabeza del pobre Damocles cuando el tirano de Siracusa le cedió su lugar, pero en fin.

 

3) Todo puede ser clonado

«Una asamblea de las Naciones Unidas aprobó una declaración que urge a los gobiernos a adoptar medidas para prohibir todas las formas de clonación urbana«. (El País 9 de marzo 2005, página editorial sección «Aprobado»).

Hace bien, qué joder. Nada de andar construyendo ciudades gemelas. Que Arana tome nota y no pretenda hacer de Montevideo la Bruselas del Mercosur, y menos que menos, que pretenda erigir un clon de La Habana en Vichadero. Ahora, eso sí: la clonación rural puede continuar como hasta hoy; nada impide multiplicar plantaciones de eucaliptos.

 

4) Carpinchos: a regularizar planos

«La casa de carpinchos se volvió una industria clandestina en algunas zonas de Uruguay». (Pie de foto El País, suplemento Qué pasa, 12.03.05)

La decidida acción de las intendencias podrá terminar con las construcciones irregulares a que se dedica la fauna autóctona. Los carpinchos deberán erigir sus moradas luego de presentar planos en los municipios y registrarse en el BPS. La Cámara de la Construcción y el Sunca advierten sobre la posible pérdida de puestos de trabajo, y las organizaciones ecologistas abren oficinas para facilitar la regularización de planos de las casas de carpinchos ya construidas. *

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