La organización de los usuarios de la salud

Respetemos la aritmética

Tal vez sea ya tarde para este desinteresado aporte que humildemente hago para resolver el atolladero surgido a propósito de la integración de los entes y empresas públicas. Pero no importa, pues las ideas, si buenas, dos veces ideas, como reza el sabio proverbio paquistaní; y vaya si la mía lo es.

Creo que todo proviene de no haber respetado a rajatabla el resultado electoral de octubre pasado, puesto que si los dirigentes políticos se hubieran atenido a los porcentajes surgidos de las urnas, todo este enojoso entuerto lleno de malentendidos, resquemores, reclamos, marchas y contramarchas, no se habría producido y todos los partidos estarían representados en los organismos estatales.

Teniendo en cuenta que, grosso modo, el partido ganador (el EP-FA-NM) obtuvo el 51 por ciento; el segundo (el Nacional) un 35 por ciento; el tercero (el Colorado) un diez por ciento, y el novel Partido Independiente llegó al uno por ciento en un honroso cuarto puesto, el criterio para establecer la integración de entes autónomos, servicios descentralizados y empresas públicas debería reflejar esa realidad del mapa electoral, para lo cual se procedería de la siguiente manera.

Es muy fácil; me tomé el trabajo de hacer cálculos, y los resultados son éstos.

Las reparticiones estatales cuyo directorio esté compuesto de cinco miembros deben integrarse con algo más de dos miembros y medio del partido de gobierno: al EP-FA-NM le corresponden 2,6 miembros; el P. Nacional estaría representado exactamente por uno y tres cuartos: 1,75; el Coloradismo tendría medio director (0,50) y al P.I. corresponde un vigésimo de director (0,05). En los organismos de tres miembros la cosa se complica un poco más: a la izquierda le tocan algo menos de dos (1,55); a los blancos un poquito más de uno (1,05); a los colorados un tercio de director (0,33) y a los independientes algo menos de un trigésimo (0,03).

Se me dirá que no es tarea fácil eso de andar seccionando seres humanos con lo dificultoso que resultaría dar con la fracción exacta, pero no se puede negar que es la única forma de respetar la voluntad del soberano. Y además, siempre que haiga buena voluntad, todo se soluciona en esta vida, ¿no halla?

Pienso, por ejemplo, que una mitad del diputado García Pintos podría continuar con su ejemplar tarea de dar palo y palo al marxismo internacional infiltrado en la enseñanza ocupando medio cargo del Codicen; y la otra mitad podría ocupar un sillón en el Directorio de UTE, cosa que desde allí irradie toda la luz de su infinita sabiduría…

Una mitad de Magurno representaría al Partido de Rivera en Ancap, y un tercio en OSE; el resto lo reservaría a la Española y a Nacional. ¿No es justo?

En fin, no son sino ejemplos de cómo implementar esta iniciativa que respeta la artimética y trae sosiego a la oposición. *

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