Las abuelas dicen que será para bien
Mañana, 8 de marzo, se conmemora, una vez más, el Día Internacional de la Mujer. Es una fecha donde la humanidad progresista se planta ante la opinión pública mundial, para manifestar que aún queda mucho por hacer a favor de los derechos de la mujer (madre, hermana, abuela, esposa, novia, vieja, joven, amiga, compañera…).
Es esta una lucha que viene de lejos y que a la vez mira hacia adelante logrando nuevos espacios, planteándose nuevos desafíos, descubriendo todo lo que queda por hacer.
Nuestra sociedad es en este sentido bastante avanzada en muchos planos y bastante atrasada en otros. Ahora hay una irrupción importante de la mujer en el Parlamento y en el nuevo gobierno progresista de Tabaré Vázquez. A la vez habrá una nueva oleada de mujeres que asumen los desafíos de las gestiones de gobierno, cuando el EP-FA/Nueva Mayoría gane más de una Intendencia, donde la de Maldonado es una posibilidad cada vez más cierta.
El tema de los derechos de las mujeres pasa por la posibilidad de que ellas ejerzan el poder, las cuestiones del Estado, de las empresas y del comercio, en igualdad de condiciones que los hombres. Estamos lejos de eso pero comenzamos el camino creando ámbitos de participación para potenciar su protagonismo a través de los gobiernos locales, la sociedad civil organizada y los consejos de salarios. Todas medidas democratizadoras para promover la igualdad de derechos y de posibilidades.
También es verdad que mientras se trabaja en esa dirección, hombres y mujeres tenemos que salir al rescate de esas uruguayas que hoy son la imagen viva de la miseria y la marginación. Es en ese doble andarivel que los progresistas tenemos que movernos, para que la igualdad entre los uruguayos sea una realidad y no un frío texto de buenas intenciones.
Hoy el hambre y la pobreza tienen en nuestro país y en nuestro departamento cara de niña, rostro de mujer, sufrimiento de madre. En los próximos cinco años, con el Plan de Emergencia Social, con la acción de las comunas y con nuevas políticas para crear nuevas y genuinas fuentes de trabajo, hay que hacer hasta lo imposible para que en esas niñas, en esas mujeres y en esas madres vuelva la sonrisa, la confianza en el futuro y en sus propias capacidades, porque han podido acceder al conocimiento y a la educación.
Maldonado tiene que transformarse en tierra libre de mujeres sufriendo, pero también tiene que ser una zona del país donde los que han podido acceder al estudio sigan desarrollándose y preparándose para volcar el conocimiento en la producción y los servicios, para que entre todos podamos generar los cambios que nuestra gente reclama y que nuestra fuerza política se dispone a interpretarlos y a articularlos.
Cuando aún no salimos del hermoso impacto de los festejos del 1º de marzo, tanto en Montevideo como en múltiples rincones de Maldonado, tenemos que seguir bregando para que todo el interior del país se integre al cambio progresista.
Tabaré Vázquez y su gobierno necesitan del interior progresista y el interior del país necesita de un Presidente que lo apoye y lo estimule. Sólo así, en ese camino de ida y vuelta, se podrán plantear las grandes soluciones en clave de causa nacional.
Nosotros estamos trabajando con esa firme convicción. Esa es la actitud que tiene todo el EP-FA/Nueva Mayoría en nuestro departamento. Por eso todos comenzamos a sentir desde el pasado 31 de octubre, que en mayo el sol nacerá por Maldonado y que nuestras queridas mujeres recibirán con una sonrisa el tibio amanecer y la tenue brisa del mar. De esto estoy convencido. Algo está por pasar y dicen las abuelas que será para bien. Ellas saben de lo que hablan. *
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