Más confusiones semánticas
«Es previsible que el Ministro de Economía sea muy reticente en el otorgamiento de aumentos salariales», pudo leerse en El País del 24 de febrero pasado.
No es esta la primera vez que me ocupo de señalar el yerro semántico subrayado. Es muy común el uso erróneo que de ese vocablo se hace, cuando se quiere expresar que alguien se muestra vacilante, reacio, poco dispuesto u opone reparos a hacer algo. Es así que podemos oír y/o leer enunciados como los siguientes: Se mostró reticente a la hora de acompañar la iniciativa; Siempre exhibe reticencia cuando se trata de enfrentar un problema. Pues bien, tanto el adjetivo reticente como el sustantivo reticencia tienen una semántica unívoca que nada tiene que ver con la idea que se quiere expresar. En efecto, decimos de alguien que es reticente o que se mostró reticente cuando «sólo dice parte de lo que sabe y da a entender, por lo general con malicia, que oculta o se calla algo que debiera o pudiera decir».
En consecuencia, es correcto escribir, por ejemplo, que cuando le preguntaron a Fulano por su relación con el procesado, respondió con reticencia, o que Zutano fue reticente al responder a la pregunta, o que Perengano se pone reticente cuando se habla del tema. En estos casos, debemos entender que ocultaron parte de lo que sabían, que fueron parcos en sus dichos, o que rehusaron hablar con franqueza, y maliciosamente dieron a entender que callaban algo.
Por consiguiente, creo que para el caso, por ejemplo, de un diputado que opone reparos en acompañar con su voto un proyecto de ley, se debe recurrir a otros términos como renuente, remiso o reacio, pero no reticente. Y concretamente en el caso de la información sobre la postura del novel ministro de Economía a propósito de los aumentos salariales, el uso del adjetivo reticente es francamente disparatado. Astori no se mostró parco ni menos ocultó maliciosamente algo que sabía; simplemente –de acuerdo con la anunciada línea que seguirá esa cartera– es de prever la renuencia de las autoridades del equipo económico a otorgar aumentos salariales.
En todo caso, lo que tal vez quiso transmitir el redactor de la noticia es la idea de que Astori será tacaño, machete, en el otorgamiento de aumentos de salarios. En fin, sea como sea, jamás debió usarse el vocablo reticente. Más claro, echale agua.
–¡Agua jamás, Mendieta, por Dios! A menos que sea en su estado sólido, ideal para enfriar un tanto esta caña con butiá.
–¡Qué lo parió! *
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