Enseñanza

Las tratativas y posibles acuerdos entre el gobierno electo y los partidos fundacionales, ha tenido como «nudo gordiano» el tema de la enseñanza. Allí se tiene como enfrentamiento los cargos y jerarquías a repartir con sabor a «scorer» futbolero. Si es tres a dos o cuatro a uno. No cabe dudas que el Frente se «aligeró» impulsando la goleada mayor. Claro, no creo que sea lo más conveniente «largar» con un enfrentamiento prematuro que tuvo ribetes de maniobra previa ignorada en la famosa «mesa de acuerdos» e imponiendo posteriormente mayorías absolutas designadas en algo tan grave como es la enseñanza creando un ambiente que puede ser hostil. Estos polvos pueden llegar a traer futuros lodos.

¿Cuál es la problemática o gravedad en el tema enseñanza? La razón es obvia. El futuro de la formación de nuestra juventud y su pensamiento democrático, libertario, igualitario y filosófico en general que dependa de una estructura mental que objetivamente respete esos principios. Seamos fríamente justos. Los partidos tradicionales con sus luces y sus sombras, lograron un Uruguay que durante 170 años llegó a definirse como la Suiza de América. Y su principal logro fue en función de la enseñanza donde el Nacionalismo bregó por el equilibrio de las dos clásicas corrientes, la pública y la privada. Se me puede alegar tal vez con ánimo revanchista que la izquierda fue postergada muchas veces. Y pueden tener razón. Postergada sí, particularmente por los colorados, pero no negada particularmente por los blancos. Incluyendo el gobierno de Lacalle, que no pecó por «zurdo» precisamente y en el que no se persiguió a nadie. A la prueba me remito que en el gremio de maestros y profesores hace años que tienen una amplia mayoría izquierdista. Pero «la suerte está echada». Hay una realidad donde el Partido Colorado se niega a integrar o cooperar en la materia, en los hechos era muy poco lo que les hubiese tocado, y los blancos aun en minoría absoluta, uno en cuatro, solidarios aceptan. Aunque más no sea el «vichar por la cerradura» y tratar de defender principios partidarios democráticos muy caros para la colectividad.

También se puede agregar que hay prevenciones evidentes en estos preámbulos.

Y es cierto también. No contra el Frente en general, a quien los blancos hemos solidariamente ayudado cuando el gobierno del propio Tabaré en Montevideo necesitó el saneamiento, la renovación de flota de autobuses con sus terminales y demás recursos económicos que nunca se escatimaron, como sí lo hizo el coloradismo que en las administraciones de Arana, jamás le dieron ni un «maravedí». Pero hay algunos sectores de esa coalición frentista que filosóficamente jamás ocultaron, es de consignar, formaciones ideológicas totalitarias propias de otras culturas. En su mayoría pasadas de moda por fracasar en sus referidas naciones donde se aplicaron. Recuérdese la admiración por el rumano dictador Ceaucesco literalmente en la plaza pública por su pueblo o por la China Maoísta y su revolución cultural del «librito rojo».

No es mi intención ponerme en macartista nostálgico tonto. Todo eso es historia. Hoy, pienso que la realidad es otra y el tiempo con la evolución mundial modificó reglas. Algunas para bien y otras, tal vez las más, remitiéndonos a las masacres y genocidios actuales, para mal. Pero esa es la realidad. Y «donde fuego hubo cenizas quedan», reza el refrán. Viejos grupos en la suma del poder puedan reiterar viejas costumbres referidas. Muchas de aquellas caras hoy con más años, se repiten. Y esa es precisamente las prevenciones mencionadas. Por ejemplo, cuál será la política con respecto a la enseñanza privada. Particularmente la vieja izquierda jamás fue partidaria de ella.

Se identificaba la clientela de esos centros de enseñanza con las clases dominantes aristocráticas. Fue y es real. Desconociendo las obras que los privados, sin desmerecer por cierto la gigantesca que le cupo a la pública, tuvo y tienen en el país. Si bien es cierto que hay colegios elitistas muy caros, son muchísimos más los que la Iglesia Católica a título de ejemplo, y por supuesto también otras entidades privadas, mantienen ejemplarmente en todo el territorio nacional. Los Jesuitas, el Opus Dei, los Salesianos, los Don Orione, etcétera, donde se cultivó y se sigue haciendo la mejor intelectualidad del Uruguay como también en artes y oficios que atienden el desarrollo de miles de jóvenes indispensables para cualquier sociedad. Los talleres de Don Bosco, el colegio Pío entre otros Salesianos, los cotolengos y escuelas de Don Orione, el Colegio Los pinos y escuelas de hotelería incluyendo universidades para diferentes carreras liberales del Opus Dei, las mismas Jesuíticas y demás privadas, son obras que hay que respetar y apoyar al mismo nivel que las oficiales o públicas. El Presidente Vázquez garantizó que no se tocarán y seguirán el mismo trillo. Si es así, macanudo.

No tengo por qué dudar pues lo conozco y sé que «aguanta» la palabra. Pero, en el gobierno hay mucha gente. Y entre tantos tirios y troyanos es natural que los blancos que siempre defendimos esos principios y libertades en la enseñanza quieran garantías razonables mayores que las devengadas de una realidad magra del cuatro a uno. ¡Ojo! No se está discutiendo por «carguetes». Este caso, téngase por seguro, es por principios que desde el fondo de la historia heredamos de nuestro padre Oribe. *

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