HOY HACE 5 AÑOS NUESTRO CORRESPONSAL ESTABA EN...

Montevideo, cuando Jorge Batlle asumió la Presidencia

El Uruguay, pequeño país sudamericano a orillas del Río de la Plata, tiene a partir de hoy un nuevo presidente de la República, el cuarto después de recuperada la institucionalidad democrática.

El doctor Jorge Batlle, un abogado de familia patricia, hijo, sobrino nieto y bisnieto de presidentes, perteneciente al histórico Partido Colorado, fue elegido con el apoyo que le brindó el Partido Nacional o Blanco, tradicional adversario del Coloradismo, en el balotaje que lo enfrentó al candidato de la coalición de izquierdas Frente Amplio, doctor Tabaré Vázquez, en noviembre pasado. Fue ésta la quinta tentativa de este avezado político que en cuatro oportunidades anteriores había visto frustrada su pretensión de lucir la banda presidencial, algo que logró merced a sus promesas de estabilidad cambiaria, de no imponer más tributos y de sus ingeniosas propuestas de desarrollo productivo (como la cría de ñandúes, por ejemplo).

En horas de la tarde, el doctor Batlle y el vicepresidente, profesor Luis Hierro López (a quien también corresponde la presidencia del Senado y de la Asamblea General) prestaron el juramento de rigor ante el presidente provisorio del Legislativo, el senador del Partido Socialista (integrante de la coalición de izquierda) Reinaldo Gargano.

Luego de la ceremonia en el Palacio Legislativo, Batlle y Hierro se dirigieron hacia la Casa de Gobierno, donde el presidente saliente, doctor Julio Ma. Sanguinetti, acompañado del vicepresidente Hugo Fernández Faingold, entregó la banda presidencial a su sucesor.

En su discurso, el doctor Batlle tendió puentes hacia la oposición de izquierda y hacia la sociedad en general proclamando su disposición a escuchar a todos los sectores. Asimismo, lanzó la idea de que para «sellar la paz» entre los uruguayos (en referencia a las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura de 1973 a 1985), se tratará de investigar la suerte corrida por los detenidos desaparecidos.

A la hora 17, presidió la primera sesión, en carácter simbólico, del Consejo de Ministros, a quienes exhortó a irse temprano a sus hogares ya que después, «tendrán mucho que trabajar y poco tiempo para la familia», según sus palabras textuales. Posteriormente, salió al balcón que da a la Plaza Independencia y saludó, eufórico a la muchedumbre que coreaba su nombre y auguraba su reelección para los próximos comicios en octubre de 2004.

Entretanto, el presidente saliente volvía al llano después de su segundo mandato (el primero había sido entre 1985 y 1990). En su domicilio, ubicado en el elegante barrio de Punta de las Carretas, el doctor Sanguinetti recibió calurosas muestras de afecto de parte de sus correligionarios, entre quienes destacan el flamante presidente de la Cámara de Diputados, doctor Washington Abdala, Wilson Sanabria y el candidato colorado a la Comuna de Montevideo Oscar Magurno.

Según pudo saber nuestro corresponsal, Abdala es el principal promotor de una tercera candidatura de Sanguinetti a la Presidencia para las próximas elecciones.

Sea como sea, blancos y colorados –rivales tradicionales pero ideológicamente afines– están seguros de que mediante el instrumento del balotaje han logrado cerrarle las puertas del gobierno a la izquierda pues, uniendo sus fuerzas, siempre podrán derrotarla. *

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