Preocupado por la ética

Hace muchos años que una de mis principales tareas en el trabajo es la de vender. Sí, soy un vendedor y lo digo con orgullo.

En todos estos años busqué una forma de trabajar que vaya ligada a mi forma de vivir, más allá de ofrecer productos o servicios, he intentado brindar a mis clientes soluciones y no apartarme de mi ética personal.

Cuando uno piensa en los vendedores a la antigua, quienes intentaban a toda costa vender lo que ellos necesitaban mover en su stock y no lo que al cliente le era útil para colmar sus necesidades, se hace difícil pensar en la ética.

Pues es evidente que quienes nos preocupamos por la ética no somos muchos, tal vez somos los que no tenemos a nuestro alcance la posibilidad de hacer enormes inversiones en campañas publicitarias como quienes lo hacen para dar una imagen de algo que no son.

Es cómico cómo queriendo hablar de la ética en el área de las ventas acabo de escribir en el párrafo anterior sobre la ética de los comunicadores, quienes muchas veces se prostituyen y ayudan a generarnos falsas percepciones sobre las marcas, en definitiva también son ellos vendedores, unos con ética y otros sin ella.

Las grandes empresas multinacionales que desembarcan en nuestro país toman actitudes de colonizadores, prepotentes, irrespetuosos, soberbios, pero el problema es nuestro si nos queremos dejar colonizar.

Recientemente una empresa de telefonía celular ha comenzado a operar en nuestro país, promocionando que ya tenían toda su base instalada para operar. Vaya beneficio estaban ofreciendo si utilizan la base ya instalada de Ancel y nos perjudicaron a los usuarios de esta última cuando comenzaron a enlazar sus conexiones.

Esta empresa se impuso de forma prepotente para que las cosas se hicieran en los plazos que ellos demandaban, sintiendo que son dueños de la base instalada que los uruguayos todos hemos pago. Deberían tener claro que es una concesión lo que tienen y no el derecho absoluto sobre nuestro patrimonio.

La empresa vino dispuesta a perder dinero en los primeros años, para comerse el mercado e intentar monopolizarlo de hecho aunque en la realidad luego se diga que hay competencia pues hay otras companías.

Hoy en nuestra oficina hemos vuelto a recibir el insistente llamado del personal de ventas de esta empresa, quienes utilizan como herramienta de venta la más alejada a la ética de la competencia. El vendedor no hizo rodeos, directamente solicitó se le envíen las tarifas que la empresa actualmente abona por servicios de telefonía celular de Ancel así su empresa nos mejora la oferta.

Los neoliberales de siempre han apostado a abrir los mercados a la libre competencia, han luchado para liquidar los monopolios estatales diciendo que es bueno para éstos que vengan empresas privadas a competir.

El problema está en que nunca han pensado en que vengan inversores que intenten agrandar la torta, o sea expandir el mercado. La idea de ellos siempre ha sido que la misma torta se reparta entre más empresas, y que de a poco el reparto sea sólo entre las privadas hasta que se convierta nuevamente en un monopolio pero privado y de hecho aunque no de derecho.

Para nada han existido intereses personales en el impulso de estas ideas por parte de los neoliberales, como quien permitiera la instalación de esta empresa de telefonía celular en Uruguay y hoy día trabaja como gerente de un aeropuerto que pertenece a la misma empresa.

Seguimos hablando de ética, o falta de ella.

Otra excusa que han tenido para abrirle las puertas a los colonizadores ha sido que los mismos generarán nuevas fuentes de trabajo. Tal vez esto sea cierto en un corto plazo, pero a la larga cuando hagan desaparecer a las empresas que hoy día existen desaparecerán con ellas miles de puestos de trabajo directo e indirecto. A la larga, cuando el mercado no les sea atractivo por algún motivo y se vayan se perderán otros tantos puestos de trabajo, y de la inversión aquí quedarán migajas.

Hemos demostrado nuestra inteligencia como pueblo que defiende su patrimonio en las urnas cada vez que tuvimos la chance, con la ley de empresas públicas, Ancap, el plebiscito del agua, etc.

Tal vez en este momento no exista una instancia de este tipo para defender nuestra empresa de telefonía celular ante este caníbal. Pero el ingenio popular y nuestra inteligencia tienen que encontrar caminos alternativos. Está en nosotros el poder de decisión cuando vamos a firmar un contrato de telefonía celular, no tenemos por qué dejar de firmarlo con Ancel.

Tal vez los operadores privados tengan muy buenas campañas de precios, y hasta canibalicen el mercado ofreciendo bajar el presupuesto que Ancel envía. Muchas veces nos puede beneficiar en forma directa individualmente una baja en el precio del servicio, pero una vez más deberíamos dejar de pensar tan solo en nuestro beneficio inmediato y entender que apoyando el beneficio colectivo será más probable que en el largo plazo nos beneficiemos todos.

Si mantuviéramos una ética entre lo que votamos en las urnas, las campañas que hicimos en contra de las privatizaciones o las malas concesiones, deberíamos ahora buscar este u otro camino para defender Ancel, aunque en lo personal nos salga un poco más caro el minuto.

También tenemos que pensar que aunque el gobierno cambiará van a seguir proponiéndose concesiones y deberemos procurar que las mismas no sean malas, y en caso de serlas luchar por detenerlas como hasta ahora lo hemos hecho. Esto también habla sobre la ética como ciudadanos. *

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