Las relaciones con Cuba

Escrito por: LEOPOLDO AMONDARAIN

Miércoles 16 de febrero de 2005 | 12:18
  • Imprimir
  • Envíar por e-mail

Uno de los puntos sustanciales en política internacional inmediata a tomar por el gobierno próximo de Vázquez, es restablecer las relaciones con Cuba. Como latino indo americano me parece muy bien. Pero la medida merece sin duda, varias precisiones.

Aclaro, que como cristiano es obvio no soy materialista dialéctico y por ende marxista. Filosóficamente, incluso como nacionalista convencido, estoy en las antípodas. Tampoco comparto sistemas de partidos únicos o sea totalitarios. Y Cuba lo tiene y es.

Pero también es cierto, y no se me tome el argumento como justificante sino de realismo puro, que Fidel cuando libera con su revolución a la isla del régimen brutal de Batista y de los intereses yankis que lo apoyaban y explotaban en forma poco menos que esclavista a su pueblo, para subsistir no le quedaba otra solución que “agarrarse” del otro imperio que era el soviético. Cambió de “dogal”.

Con la ventaja de época de guerra fría, que los rusos le aseguraban una subsistencia mejor y más próspera que la de la “boite” de Miami, entregando sus niñas al solaz sexual yanki para poder comer. O sea, realismo puro.

Eligió el mal menor. Claro, esa situación conllevó a una serie interminable de compromisos y acciones que implicaban a los cubanos con intervenciones, intrigas, preparaciones guerrilleras de otras naciones, etc.

En buen romance, ya sea por vocación o por necesidad de subsistencia agregaron en “chico” a inmiscuirse donde no debían, haciendo lo que los yankis en gran escala también hacían, ellos sí, por ansias de poder imperial y explotación comercial, industrial y política.

Y así como señalo mis discrepancias, justo es señalar los aciertos. En ese enfrentamiento permanente, prácticamente casi de cinco décadas, con desembarcos criminales como fue el de Bahía de Cochinos, y el no menos canallesco bloqueo, se fue transformando Fidel en un emblemático líder americano contra el imperio.

Máxime si tenemos en cuenta la desproporción de fuerzas y poderes de todo orden, agravado a través del tiempo entre la pequeña isla y el imperio más poderoso y alevoso del mundo actual.

Por lo dicho, desde el punto de vista filosófico discrepo con ambos. Pero también es obvio, que mis hermanos son los cubanos y no el imperialismo yanki sajón. Hemos sostenido que en el continente hay que unir lo más posible la familia primigenia india y latina contra los imperios, y particularmente el depredador yanki sajónico.

También es cierto, que hoy forman en nuestra América diversos espacios de izquierda. Por cierto, no es ocioso aclarar para los “tontos” macartistas que la izquierda no es sólo la comunista o marxista monopolizada.

La “osa” soviética pasó a la historia y hay izquierdas nacionalistas que luchan por supuesto por la igualdad social, económica y política, con lealtad y sinceridad y mayor eficacia, contribuyendo y conviviendo las doctrinas cristianas en esas luchas libertarias. Y sito al caso, el de Chaves, que esgrime junto a su Constitución bolivariana, el famoso librito, acompañado con el crucifijo. Y no es demagogia.

O sea, pongámonos los lentes bifocales viendo mejor de cerca y de lejos al igual, y juntemos intereses y futuro sin perder soberanías. Pero, con políticas económicas y sociales comunes que nos protejan de la voracidad imperial.

No comparto las declaraciones del diputado Trobo, que solicita imperativamente que el futuro gobierno. al recomponer relaciones, le exija a Cuba respecto de los derechos humanos. Y no lo comparto por discrepar con el principio del cual es evidente, soy fervoroso partidario. Sino porque si le exijo a Cuba el cumplimiento del principio, no me puedo hacer el “distraído” como lo hace don Jaime Mario, con la USA, Inglaterra, la España de Aznar o Israel cuando masacran en el genocidio intervencionista a sangre y fuego a Palestina, a Irak o en las decenas de intervenciones criminales que se han hecho en nuestras naciones hermanas del continente.

El diputado de marras, me hace recordar al que “ronca” en la pulpería y se calla en la comisaría. ¡No es de blancos y nacionalistas justamente silenciar solidariamente culpas imperiales y comprometerse con intereses económicos de fundaciones internacionales ajenas a nuestro ser nacional!

Por lo expuesto, desde esta humilde trinchera que generalmente me facilita LA REPUBLICA, apoyo sin ambages la fraternidad entre las patrias americanas incluida por supuesto, Cuba. *

  • Imprimir
  • Envíar por e-mail

OTRAS NOTICIAS EN LARED21

    Comentarios


    Sabado 11 de Febrero, 2012
    Montevideo, UY
    Despejado, 24 °C