Un BPS transparente
Porque es la casa de todos y tenemos el derecho a conocer todo lo que allí ocurre. Eso es lo que corresponde; tanto los trabajadores como jubilados y pensionistas, no podemos mantener nuestra institución sin tener conocimiento de su funcionamiento. Existe en la actualidad, una campaña publicitaria por la que nos quieren convencer de algo que no se está haciendo. Es decir, sabemos que la Caja de Jubilaciones es el lugar encargado de los beneficios sociales en el Uruguay, pero resulta que 4 señores políticos hacen lo que ellos quieren allí dentro. Allí, TODO es secreto, nadie puede conocer aquello que le corresponda; hasta las actas del directorio se ocultan deliberadamente. Se ha llegado hasta el colmo de que, al director por los jubilados, interesado en el tema de las viviendas, se le ha negado la información requerida, y eso es lindar por un límite extremo que no debemos permitir. No puede ser realidad, que una señora gerenta general mande más que los propios directores, y adopte resoluciones sin la debida consulta a sus supuestos superiores. Por la inferioridad numérica, los directores sociales no inciden para nada en cualquier decisión administrativa.
En evidentes tiempos de corrupción se debe luchar por un CAMBIO inmediato, para la salvación del Banco de Previsión Social. Cada paso que se adopte deberá ser conocido públicamente y, tanto los empleados necesitan conocer sus mensuales aportes, su evolución en la historia laboral, como los patrones tienen que estar en conocimiento de cada movimiento efectuado para tranquilidad de todas las partes; y además los jubilados necesitamos la mayor información posible, que nos otorgue la tranquilidad que merecemos.
Hay que asumir, que sin los aportes de trabajadores y patrones esta oficina no camina, por lo que resulta elemental el conocimiento de cada movimiento econoómico. Estamos seguros de que con un BPS bien administrado tendríamos resultados positivos. Pero, claro, habría que eliminar los pases en comisión, los contratos de obra y hasta investigar los acelerados ingresos efectuados en estos días. Debemos conocer cuántos viajes al exterior han hecho las diferentes autoridades, y poder estar al tanto de su utilidad y beneficio para el instituto; demostrar la obligatoria transparencia que exige una oficina de carácter social; si todavía, en pleno 2005, se tramitan jubilaciones palanqueadas políticamente en el territorio uruguayo.
¡Si habrá que limpiar la casa! Hasta el día de hoy, 25 años después, se aplican resoluciones de la dictadura, con la firmeza y desenfado del cumplimiento funcionarial. El descalabro es tan grande, que hasta el directorio es ignorado por el Poder Ejecutivo y se entera por la prensa, de la convocatoria a quienes quieran retirarse de alguna AFAP. Es imposible mantener sueldos faraonicos, de varios cargos ocupados políticamente, mientras miles de jubilados se van muriendo en la indigencia. En el régimen actual, todo es secreto. Nunca hemos visto un llamado público para la adjudicacion de las viviendas, ni las listas de los interesados en cualquier pared del edificio.
La lista de irregularidades es interminable, por lo tanto, existe la urgencia impostergable para que las nuevas autoridades apliquen un sistema cristalino, que garantice la mayor tranquilidad a todos los uruguayos. Que se atienda a los más necesitados resulta una obligación del gobierno electo, pero también los trabajadores y patrones tienen que contar con un régimen laboral confiable, acorde con la justicia y los derechos de cada uno. Habrá que sustituir esos oscuros muros existentes, por cristales que ofrezcan la total visión de su interior y elimine cualquier indicio de corrupción. *
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