Escrito por: JOSE BALBO
El comienzo de la salida de la crisis
Basándonos en el análisis de coyuntura del Instituto de EconomÃa de la FCEyA, intentaremos realizar un aporte a la búsqueda de soluciones.
Pese a la sensible recuperación de la actividad económica en el 2004, subsistirán gran parte de las consecuencias sociales que provocó la recesión en el perÃodo 1999-2002: altos niveles de desempleo y pobreza, exclusión y segmentación sociales y deprimidos salarios y pasividades reales. Al tiempo que la cuantÃa de la deuda pública impone una carga muy gravosa al fisco y a la sociedad en su conjunto.
A partir de este comentario, queremos enfatizar dos cosas: la crisis en el Uruguay no comenzó en el 2002 y mucho menos finalizó en el 2004 y por otro lado, lo que provoca más debilidad a la economÃa uruguaya hoy, es su pesada deuda pública.
En el 2004 se flexibilizó la polÃtica fiscal, reduciéndose la carga tributaria sobre salarios y pasividades y se estimuló la reactivación económica y las inversiones (mediante la reducción de aportes patronales a la seguridad social) y se impulsaron las obras de la “megaconcesión de obras públicas”.
En los primeros nueve meses del año pasado, la actividad de todos los sectores productivos se incrementó.
La actividad económica fue impulsada por el aumento de las exportaciones y de la demanda interna.
La tasa de desempleo mantuvo su tendencia a caer.
El aumento del empleo habrÃa respondido al crecimiento de la economÃa y a la sensible reducción del costo laboral.
El ingreso medio real de los hogares, luego de caer estrepitosamente por cuatro años consecutivos, creció levemente.
La mejora de la economÃa uruguaya se da en un contexto favorable tanto a nivel internacional como regional: el PBI mundial habrÃa crecido 5%, la economÃa argentina un 8% y la brasileña un 5% en el 2004.
El 2005 es realmente un año de cambios
Tanto la economÃa mundial, como la argentina y la brasileña, tendrán un crecimiento que rondará entre el % 3,5 y el % 5,5, lo cual es beneficioso para nuestro desarrollo.
El nuevo gobierno se verá enfrentado a los desafÃos de mantener la estabilidad macroeconómica, consolidar el crecimiento y satisfacer las demandas de la sociedad: la atención de la problemática de los sectores marginados, el aumento del empleo y la recuperación del poder de compra de salarios y pasividades.
El principal problema de carácter macroeconómico que enfrentará el nuevo gobierno será la magnitud de la deuda pública y la concentración de vencimientos en los próximos dos años.
Otras de las dificultades se manifiestan en el sistema financiero por las restricciones crediticias.
Es previsible un crecimiento del PBI, de las exportaciones de bienes y servicios (por la coyuntura mundial y regional favorable) y un aumento del consumo impulsado por el aumento de los ingresos de los hogares (recuperación de empleo y salarios reales).
La tendencia descendente del desempleo se consolidarÃa, rondando el % 11.
Todo indicarÃa que el nivel de actividad aumentará, que hay una mejora de las expectativas de los agentes económicos, (como que al paÃs “le cambió la cara”), que los empresarios en general están pensando en mantener o aumentar la cantidad de trabajadores empleados y además, que dan por descontado un aumento del nivel salarial actual.
En buen romance, las uruguayas y uruguayos estamos previendo un aumento de salarios y de la ocupación en forma simultánea, posibilitado por un aumento de la economÃa del paÃs, que se descarta será superior al 2%.
Será realmente valioso para el presente y el futuro inmediato, que tengamos la capacidad de centrar la discusión en las polÃticas y sobre todo en los instrumentos o herramientas para desarrollar las mismas.
Tremendo serÃa el error si nos pusiéramos a discutir las medidas concretas fuera de un marco de polÃticas de estado.
La necesidad de la existencia de polÃticas de estado en lo productivo y en lo laboral y que su definición sea fruto de intercambios entre el poder polÃtico y los agentes sociales, es determinante. Luego viene lo otro.
Pensar polÃticas de desarrollo productivo, polÃticas activas de empleo, de innovación tecnológica, no es dirigismo, no es estatismo, es simplemente necesario.
En la década del 70 veÃamos la genialidad de Stanley Kubrick en “2001 odisea del espacio” y el “2001″ parecÃa lejano, muy lejano (el astronauta daba muchas vueltas y vueltas en el espacio). Sin embargo hoy sigue pareciendo muy, pero muy lejano el 2001, pero hacia atrás (el astronauta dio muchas vueltas y vueltas en el espacio). *
En nota próxima abordaremos las posibilidades de lograr acuerdos para impulsar los cambios necesarios.
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