Hoy 16 hace nuestro corresponsal estaba en…

Asunción, cuando Stroessner fue derrocado

3 de febrero de 1989

 

El general Andrés Rodríguez, comandante del primer cuerpo del Ejército y consuegro del hasta hoy presidente paraguayo, anunció haber derrocado al gobierno del general Alfredo Stroessner, el dictador vitalicio que gobierna el Paraguay desde 1954. En una comunicación emitida a primera hora de hoy por la radio Primero de Marzo, Rodríguez exhortó a la calma a la población, asegurando que el país se encaminaría por la senda de la democracia y la libertad.

Los acontecimientos se precipitaron ayer, cuando el presidente Alfredo Stroessner, resolvió el pase a retiro del jefe castrense, quien se negó a acatar la orden.

Apenas iniciado el levantamiento, se produjeron las adhesiones de unidades militares del interior; anoche empezaron a oírse tiroteos en varios puntos de la capital mientras vehículos militares patrullaban las calles. Nuestro corresponsal afirma que frente a edificios clave como el Comando de las Fuerzas Armadas, el Ministerio de Defensa y el regimiento de Escolta Presidencial, se hallaban estacionados numerosos tanques sobre la avenida Mariscal López. Las ráfagas de ametralladora y los tiros de fusil irrumpieron en la tranquila y calurosa noche asunceña sin que los pobladores supieran con exactitud qué estaba ocurriendo.

Durante toda la noche se produjeron intensos combates entre fuerzas insurrectas y tropas leales al gobierno que han dejado un saldo primario de 240 muertos. A las 7:30 de hoy, el general rebelde Andrés Rodríguez anunció oficialmente que Stroessner se había rendido. «La situación ha sido totalmente controlada gracias al respaldo de las Fuerzas Armadas y de la población en general» informó Rodríguez en su breve mensaje. «El general Stroessner se ha rendido y se halla privado de su libertad en una unidad del Primer Cuerpo del Ejército; está en perfecto estado de salud y goza de todas las garantías», agregó el nuevo hombre fuerte del Paraguay.

Se supo que el «putsh» militar contó con el apoyo de dirigentes y militantes del Partido Colorado (oficialista) pertenecientes al sector tradicionalista, que en agosto de 1987 había sido desplazado por la cúpula stroessnerista. Por la tarde, miles de manifestantes se volcaron a las calles a festejar la caída de «Yo, el supremo»; largas caravanas de automóviles haciendo sonar su bocina expresaban la satisfacción de la población por el fin de una dictadura que había prometido paz y progreso pero que, en realidad, se caracterizó por una represión implacable y cruenta contra los opositores y por la corrupción del aparato administrativo.

Mientras el dictador chileno Augusto Pinochet se apresuraba a otorgar asilo político al depuesto dictador paraguayo, el general Rodríguez ha prometido que su gobierno será provisional, que habrá desproscripción de partidos políticos, y que se garantizará una amplia libertad de expresión. *

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