Una deuda con la cultura
Alianza Progresista 738
Como todos los fines de año, desde hace cuarenta y cinco años, contra viento y marea, se instala en Montevideo la Feria del Libro y el Grabado.
Ya forma parte de la ciudad cultural y constituye un atractivo turístico.
Pero por sobre todas las cosas es la obra de la tenacidad y la perseverancia de una mujer, Nancy Bacelo, que ha hecho de esta manifestación cultural una razón de vida y de participación ciudadana.
Ha sufrido muchas vicisitudes, cambios de localización, dificultades de financiación, pero con garra charrúa y paciencia digna de elogio ha mantenido la llama encendida, ampliando la oferta cultural y artesanal.
En este país de las paradojas, considerado muy culto y alfabetizado, pero encubriendo hipócritamente muchas llagas sociales, el más despoblado de América Latina, las editoriales uruguayas desaparecieron hacia fines de 1930.
Tres décadas transcurrieron hasta que en 1960 aparece Alfa, seguida al año siguiente por Banda Oriental y pocas semanas después por Arca. Antes, quien deseara publicar en el país debía costearse su propia edición.
Las colecciones Número y Asir, durante los 50, se esforzaron por publicar autores nacionales.
La naciente industria nacional tuvo su lugar de destaque, exhibición y ventas en la Feria. Los escritores y poetas nacionales fueron promovidos mediante concursos de narrativa y poesía y se realizaron trabajos de edición.
Pues bien, cuando estamos en las vísperas de la instalación de un gobierno progresista de izquierda, en este país de memoria frágil, cultivar la memoria, bien entendida, para valorar todo lo hecho y sufrido, edifiquemos un futuro digno con raíces en el pasado y justipreciando a quienes hicieron de su vida una contribución al enriquecimiento cultural nacional y no al enriquecimiento personal.
Cuarenta y cinco años de la Feria, bien llevados y fecundos, nuevamente ratificados, demuestran que navegar es necesario y a su capitana nuestro sincero reconocimiento. *
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