Enlace vial: una apuesta a la integración
Como es de público conocimiento, se realizó con singular éxito en la ciudad de Dolores la presentación actualizada del proyecto de enlace vial que uniría Nueva Palmira (Uruguay) con Zárate Brazo Largo (Argentina). La obra constaría de un puente tendido sobre el río Uruguay, a la altura de la denominada Punta Chaparro, casi sobre la playa de La Agraciada, del lado uruguayo, hacia la denominada Punta Carbón, en el delta entrerriano, del lado argentino. Dicho puente tendría una extensión de poco más de 3.000 metros, continuando luego una carretera de 40 kilómetros, sobre terraplén, que llegaría hasta la cabecera norte del complejo Zárate Brazo Largo. Esta sería sintéticamente la descripción de la estructura del nexo físico binacional, para cuya construcción, planteada por el sistema de concesión de obra pública por iniciativa privada, sin aportes ni garantías estatales, existe una propuesta, presentada formalmente hace ya algunos años, ante los respectivos ministerios, uruguayo y argentino, de Obras Públicas.
Un conjunto de ciudadanos, uruguayos y argentinos, estamos impulsando casi desde la presentación de la propuesta, la realización de la obra. Los uruguayos, integrados en la denominada «Comisión Pro Desarrollo del Suroeste Uruguayo», asociación civil con personería jurídica, sin fines de lucro, organizamos el evento en la ciudad de Dolores, participando autoridades nacionales y departamentales. De norte a sur, Mercedes, Dolores, Nueva Palmira, Carmelo y Colonia, son las ciudades impactadas directamente por la obra, y de este a oeste, Cardona, Ombúes de Lavalle y, reiteramos, Nueva Palmira y su puerto.
Si bien las notas periodísticas hacen hincapié en la reducción de la distancia a solamente 400 kilómetros entre Montevideo y Buenos Aires, los ciudadanos que impulsamos el enlace vial pensamos además de ello que esta propuesta encierra un gran potencial estratégico, para la región mencionada y también para el proyecto integrador sudamericano.
Esto último en virtud de ser funcional al corredor bioceánico y al eje vial Mercosur, habilitando la alternativa del tránsito por nuestro país, desde San Pablo a Santiago y Valparaíso, pasando por Buenos Aires. Alternativa hoy amenazada por la transformación en autopista de la ruta 14 del lado argentino, paralela al río Uruguay, hasta Santo Tomé San Borjas.
En lo referido concretamente a la región litoral suroeste uruguaya, sur entrerriano y norte bonaerense, este enlace vial promovería la creación de límites a la tendencia concentradora en las áreas metropolitanas, coadyuvando a la descentralización y regionalización, requisitos necesarios para un desarrollo sustentable. Contribuiría al fomento de la producción, el comercio, el turismo, las inversiones y el acceso a nuevos mercados. Para el puerto de Nueva Palmira significaría multiplicar la captación de operaciones de tránsito del Mercosur y hacia todo el mundo, ayudando a crear las condiciones para emprendimientos industriales y/ o agroindustriales en el suroeste uruguayo.
La reducción de la distancia a Buenos Aires implicaría un gran movimiento turístico todo el año, pero también ayudaría, al reducirse el costo de los fletes, a implementar en Soriano y norte de Colonia sistemas intensivos de producción, con la vista puesta en el mercado bonaerense.
Dado el gran proceso concentrador operado en los últimos años, en la propiedad y en la producción, con rubros extensivos como la soja, este nexo físico habilitaría también a solucionar la problemática de los pequeños y medianos productores rurales, abriendo otra perspectiva hacia un futuro que hoy les es muy incierto.
Estamos pues hablando de una obra binacional con influencia directa en la vida de una región todavía bastante poblada del país, e indirecta sobre el resto del país, con la perspectiva mayor de contribuir a impedir que, por la vía de los hechos (y de algunos actos de gobierno) el Uruguay quede como una pequeña ínsula, marginada del proceso integrador sudamericano. *
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