El Partido Liberal y el próximo gobierno
En la edición de LA REPUBLICA del 14 de diciembre de 2004, el señor
Carlos Fernández Rapetti, miembro de la Comisión de Programa del Frente Amplio, tuvo la deferencia de comentar mi artículo titulado «La verdadera integración», en el que argumenté a favor del libre comercio y en contra de los organismos burocráticos continentales. Dado el respeto y buen talante que demostró el señor Fernández Rapetti, creo necesario comentar algunos puntos de su artículo.
El Partido Liberal es simplemente liberal y no neoliberal.El liberalismo es una ideología claramente identificable, que tiene referentes como Locke, Montesquieu, Mises o Hayek, y que se basa en el respeto irrestricto al Estado de Derecho, las libertades individuales y las públicas.
No es casual que los liberales de todas las épocas se
hayan levantado contra las dictaduras, de izquierda y de derecha, contra las limitaciones en la libertad de prensa y expresión, contra los abusos por parte de los Estados, contra la discriminación ideológica, sexual,
racial o religiosa, y, en fin, contra todo aquello que impida la más amplia realización del ser humano.
El neoliberalismo es una etiqueta utilizada para calificar a algunos gobiernos que los latinoamericanos hemos sufrido en las últimas décadas, como los de Collor de Mello, Menem, Fujimori, entre otros. No es necesario aclarar que fueron gobiernos que de liberales no tuvieron nada, que de demócratas tuvieron poco, y en los que la economía se rigió por el amiguismo y la corrupción y no por el mercado. Los liberales del Partido Liberal rechazamos de plano el neoliberalismo, definido de esa forma, por lo que las expresiones de
Fernández Rapetti acerca de que el Partido Liberal defiende el modelo neoliberal practicado en los últimos cuarenta años son inexactas.
La razón de ser del Partido Liberal es defender la libertad.
Afortunadamente la libertad política está sólidamente establecida en el país y confiamos en que así seguirá siendo. Las libertades sociales, si bien son amplias, pensamos no son suficientes, y éste es un ámbito en el cual seguramente coincidamos con el Frente Amplio.
Pero fundamentalmente la existencia del Partido Liberal se explica por la falta de libertad económica que impide el crecimiento del Uruguay.
Los gobiernos de los últimos cuarenta años podrán ser neoliberales, pero llamarlos liberales sería absurdo. Dejando de lado la dictadura, que creo está claro, no fue liberal, los gobiernos de Sanguinetti, Batlle y Lacalle fueron profundamente estatistas.
El Estado uruguayo sigue teniendo un peso sobrehumano sobre los sufridos contribuyentes, peso que impide que se desate la energía creadora que nuestro país supo tener en otras épocas. Lo que todos queremos es que todos nuestros compatriotas tengan igualdad de oportunidades y vivan dignamente.
Esto no es posible si dependen de las dádivas del Estado y sí sería posible si viviéramos en una sociedad en la que se premiara el esfuerzo, vale decir, si viviéramos bajo los fundamentos de un orden social liberal.
Asistimos a la brutal paradoja de que los pobres pagan por un gasto público que no los beneficia y les impide desarrollarse. ¿A quién beneficia el gasto público? ¿A quienes más lo necesitan o a los amigos de los que lo distribuyen?
Seguramente los próximos años serán años de coincidencias y discrepancias con el gobierno. Estaremos en contra del proteccionismo, del Consejo de Salarios, del Parlamento del Mercosur, y de todas aquellas
medidas que empeoren las condiciones de vida de los uruguayos.
Pero estaremos a favor otras, como la defensa de los derechos humanos, la despenalización del aborto, los derechos de las minorías, entre otros.
El Partido Liberal, como lo expresara en carta que el Directorio enviara al doctor Vázquez, desea que al próximo gobierno le vaya muy bien, al tiempo que espera tener la oportunidad de hacerle llegar aquellas propuestas en las que podemos coincidir.
El futuro gobierno encontrará en el Partido Liberal un partido de oposición serio y responsable, leal en lo institucional y comprometido con el futuro de la República. *
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