Se necesita un plan de emergencia en Educación

Docente. Autor de «La inteligencia actual y su formación» y de «Revolución en la educación media».

Hay grandes disfunciones en nuestra educación. La concepción más tradicional, en la que nos formamos, provoca que algunas veces no veamos estos problemas, y otras que no encontremos las soluciones y propongamos repeticiones del pasado como soluciones futuras. Pero esas ya no son viables. Analicemos.

* La cantidad de niños en situación de pobreza ha aumentado. La pobreza extrema también. Las proporciones y el crecimiento de ellas son alarmantes. Quien recibe y contiene esta realidad es fundamentalmente la escuela primaria. Por un lado no alcanza con contenerla. Por otro, se le genera la misión fundamental de revertir la degradación que se cierne sobre esas poblaciones más expuestas. Para eso hay que extender las escuelas de tiempo completo, pero mejorar su perfil, apoyándolas con una verdadera campaña de combate implacable contra la indigencia y la pobreza. Habrá que coordinar diferentes organismos. Habrá que preparar especialmente al personal que allí trabaje, que no han de ser solamente maestros. En síntesis: ampliar, apoyar y mejorar sustancialmente lo que ya se hace.

* Los índices de reprobación y abandono en Educación Media (y también en la Terciaria) son inadmisibles. Por un lado, son inhumanos, generan frustraciones terribles al que aspira a encontrar un modo de avanzar. Por otro, esos índices anuncian algo: si más de la mitad fracasan, algo está mal en el sistema. No parece razonable pensar que tantos jóvenes uruguayos tengan problemas para aprender.

* El momento y la sociedad exigen expandir más y atender mejor. El 50 % que queda fuera de la educación media y hay que incorporarlo. En este modelo, eso implica duplicar la capacidad del sistema en infraestructura y en personal. Pero además el sistema no puede hacer volver a «cero» («repetir») a cada alumno que no alcance los niveles mínimos en todo: porque resulta inadecuado para poblaciones heterogéneas, porque es injusto para quienes no tienen otra aproximación posible con el intelecto, y porque resulta inviable, por caro, para el sistema. Habrá que lograr sistemas flexibles que permitan a los muchachos acreditar parcialmente, y en modo polivalente los estudios que realicen.

* Los presupuestos son magros, pero por lo anterior, además son mal aprovechados. Cada alumno que fracasa, «le pasa su costo» al que verdaderamente egresa, por lo que cada egresado cuesta «más caro» de lo que se estima inicialmente. Por otra parte, cada muchacho que tiene que estar más tiempo en el sistema para terminar (que «repite»), recarga la estructura y aumenta los costos.

* La educación tecnológica es imprescindible para todo joven, y a la vez puede contribuir a hacer más atractiva y diversa la educación media. No se puede sostener, al menos en el Primer Ciclo de Enseñanza Media un sistema «a-tecnológico»: ¿para qué época está formando? ¿para qué «vida» está formando?

* No se cuenta con personal docente suficiente para cubrir las necesidades en este modelo. Los docentes no pueden trabajar 40, 60 u 80 horas dando las clases tradicionales: implica preparación de información, de recursos, métodos, corrección, evaluación de procesos, certificación. Esto es inhumano, no lo hacen bien, y al cabo de un tiempo van perdiendo inteligencia y salud mental. Hoy en día, en muchos casos, y en varias asignaturas, esta es la carga horaria «normal» para sostener la cobertura. Si pensamos que debemos duplicar la matrícula para atender al 50% de los jóvenes que quedan fuera, deberíamos duplicar la cantidad de docentes. A su vez deberíamos bajar a la mitad el número de horas de clase. Por tanto estaríamos cuadruplicando el número de docentes necesarios. Problema 1: No se puede cuadruplicar el presupuesto de sueldos de un plumazo. Problema 2: los docentes no «se producen» por generación espontánea ni por voluntad del solicitante. Todo esto sin contar que los sistemas actuales no están en condiciones de seleccionar bien dada la cantidad de horas que tienen que cubrir: no todos los docentes que trabajan hoy son buenos o están en condiciones técnicas de continuar trabajando.

·La formación de docentes lleva tiempo. El problema del déficit no se arregla fácil en menos de 10 años. Por un lado, los muchachos no se inscriben en esas carreras más que en momentos de crisis porque no les resulta atractivo económica y socialmente. Por otro, aún cuando se inscriban, van a demorar años en formarse. A esto hay que agregarle que hay que modificar profundamente la formación de docentes para sistemas amplios y flexibles como los que hemos planteado. Estos son algunos de los puntos críticos que motivan cambios profundos en la educación uruguaya para poder cumplir con las necesidades, partiendo de las realidades ciertas. Hay que duplicar ya y mejorar la cobertura en educación media. Hay pocos docentes. No pueden dar 60 clases tradicionales por semana. Por otra parte la cantidad de horas que hay que cubrir en esta expansión de la matrícula es muy grande. Habrá que pensar entonces en modificaciones grandes en el modelo de educación media que comiencen por la concepción de la clase; y en función de ella, diseñar los planes. ¿En qué son insustituibles los docentes?. En el acompañamiento del aprendizaje, en enseñar a aprender, en enseñar métodos para conocer y para investigar, en ayudar a la formación de valores y actitudes, en apuntalar anímicamente al adolescente: en la Formación Humana. Pero son sustituibles en la transmisión de información y en la certificación… Sin estos elementos como centrales, y haciéndose cargo de uno o dos grupos, se puede trabajar 35 o 40 horas reloj en un centro, se puede conocer a los alumnos. Se pueden mejorar los resultados en lo humano. Esto traerá mejores resultados académicos también. Hay pruebas de ello. *

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