Las relaciones internacionales
Las situaciones que se están viviendo hacia dentro del Estado, en el marco del proceso de transición, difieren en las formas pero no en los contenidos. Hablamos de los denunciados «manejos» que según diversos informes se están verificando en algunos ministerios, particularmente, en el de Relaciones Exteriores, donde en una especie de juego malabar están desapareciendo legajos, modificándose otros, lográndose que la absurda trama de «acomodos», «privilegios» y presunta «corrupción» sea difícil de detectar para las próximas autoridades.
¿Cómo es posible que dentro del marco de la democracia haya personajes, enquistados en el Estado, que actúen de esta manera? ¿Es posible que el doctor Didier Opertti, todavía ministro y designado secretario general de Aladi, no actúe en contra las enormidades denunciadas, poniendo orden o, en su defecto, desmintiendo de plano las versiones que continúan trascendiendo desde el Palacio Santos?
Muy bien sabemos que es el ámbito de las relaciones exteriores el que han utilizado algunos dirigentes colorados (en ello no queremos involucrar a todo el Partido de José Batlle y Ordóñez y Domingo Arena, porque sería una afrenta para la democracia) para resolver situaciones de clientelismo político, «salvar» situaciones difíciles y multiplicar privilegios a funcionarios que buscan con sus «misiones» en el exterior obtener buenas ganancias que le permitan a su regreso a Montevideo, luego de los cinco años, reforzar su calidad de vida con bienes que pueden ser adquiridos con las sumas logradas, insolentes en su monto y sorprendentes para la realidad uruguaya.
Por supuesto que los ahorros que puedan hacer los diplomáticos de las sumas reciben, no tiene nada de malo. No hay ilegalidad alguna de los enormes cobros en dólares que le llegan a embajadores, secretarios, funcionarios, cónsules y agregados de diversa especie. A ello se suma el «negocio» del auto anual que pueden adquirir sin impuestos, que se ha convertido en un mecanismo que utiliza la mayoría del cuerpo diplomático, represente a quién represente, que ha pervertido lo que en primera instancia fue un mecanismo de vigencia internacional para permitir a los que cumplen la función en relaciones exteriores, tener la necesaria movilidad en sus lugares de destino.
Los diplomáticos, a través de empresas que se han especializado en ese «negocio», con sólo firmar una serie de fórmulas documentales, compran vehículos que ni siquiera llegan a ver, los que son transferidos a quienes se convierten en los verdaderos propietarios, en un pasa manos que le deja al diplomático, propietario del derecho libre de impuestos, una pingüe ganancia.
Las «misiones» en el exterior son el bien más apetecido por toda una burocracia, afecta a las reverencias, que cuando se encuentra en Montevideo ve reducidos sus ingresos de manera más que notoria. Toda una legión de hombres y mujeres que tratan de salir del país, en «misión», pues en ello les va la vida. No resisten cobrar aquí sumas, como las que paga el Estado a sus demás funcionarios.
Sin embargo en todo este tema hay otros elementos a considerar. Las relaciones exteriores son vitales para el país y no es posible que se encuentren en manos de una burocracia que, además, ha armado una legislación restrictiva que la favorece impidiendo que los gobiernos elijan a los mejores para cumplir con la tarea que, en la próxima etapa que comienza el 1ro de marzo, es fundamental para el país. Por supuesto que en este concepto no podemos englobar a todos los diplomáticos de carrera, pues entre ellos hay dignísimos profesionales que han tenido logros importantes para el país en el entramado de relaciones internacionales. Sin embargo hay muchos otros que cumplen una tarea anodina, cuyo único objetivo es que transcurran los cinco años de misión.
Tarea difícil es la que tendrán las nuevas autoridades de Relaciones Exteriores para desbrozar la paja del trigo y lograr que el país esté bien representado en el exterior, con un personal diplomático idóneo, que tenga como objetivo posicionar de la mejor manera al país, logrando además, los mejores contactos comerciales y culturales, que sirvan para favorecer a todos los uruguayos. *
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