Los independientes blancos
«No por mucho madrugar se amanece más temprano» reza un viejo y sabio refrán. Dentro de cada partido hay diversos sectores con sus respectivos «corazoncitos» a candidatos futuros. Pero, es obvio que hay un tiempo para todo. Viene al caso el preámbulo a raíz del anuncio del senador don Pancho Gallinal y sus adláteres, de la «independencia» pública (en trastienda se sabía) de su movimiento Correntada Wilsonista. O sea, cuando aún no se han acallado los fragores de la metralla electoral reciente y aún faltando otra instancia comicial en mayo, cuando se esperaba un razonable «descanso del guerrero» para reacondicionar los cuadros de esa futura lid y sus respectivas estrategias, cuando aún no se han concretado los candidatos a las intendencias departamentales ni los ediles, cuando el propio gobierno electo apenas inició contactos con el presidente del Honorable, cuando incluso hay conciencia hasta por sus más feroces detractores, que Larrañaga como candidato único timoneó muy bien un partido que hace escasos cinco años entró tercero lejos y perdía más de 250.000 votos recuperándolos, que a su inicio lo tomó casi sin esperanzas, devaluado y con pocas figuras gastadas que no «enamoraban» a nadie al decir de don Martín Etchegoyen, cuando ni un «zahorí» adivina lo que puede pasar con el cambio de gobierno, hay un grupo dentro del Partido Nacional, que unido acaba de funcionar muy bien, con un candidato que casi gana luchando con dignidad y limpieza acorde con las mejores tradiciones éticas blancas, que se «independizan» y vienen «para quedarse» según lo expresado por su «bella escudera» la diputada Argimón. Que se queden, me parece espléndido. No se puede esperar otra cosa. ¡Bueno sería que se fuesen sin causas justificables! ¡De orates me sonaría! Pero ¿se independizan de quién? Nadie los obligó, más allá de las circunstancias, no les dio la «nafta» para candidatearse y solos sin que nadie los obligase y hasta por sorpresa sin aviso previo, se plegaron a quien con empuje, renovación de valores, ideas de centro izquierda actualizadas del viejo cerno o tronco partidario, sacó al Partido del fondo de la bolsa y lo hizo competir dignamente, perdiendo por la «nariz». ¡Qué más quieren! ¿Dónde están las razones, para que a tan temprana hora, ni siquiera amaneció, justifique independencias o desmarques que indican sin dudas, una división notoria? Ni siquiera el Dr. Lacalle, con todas las diferencias que he tenido con él, que podría y hasta se le puede reconocer derecho a estar dolido ante la derrota de su candidatura en la interna, ha demostrado separatismos, rencores o «escurrimiento del bulto» y por el contrario en actitud digna apoyó y plegó sus armas a Larrañaga. Es cierto que Wilson decía «la lucha comienza todos los días de nuevo».
¡Pero no dentro del Partido ni marcando prematuramente a cinco años de distancia separaciones, rupturas o independencias separatistas, según la interpretación que se le quiera dar! Todas son válidas. El presidente del Directorio no ha motivado ningún gesto o movimiento que justifique esta «pica en Flandes». Puede llegar a pensarse, en una tal vez pequeña dosis de frustración y hasta de «bronca» por no haber sido «yo» sino «aquel» el elegido. ¡Soy más capaz y más garboso! ¡Hubiese actuado mejor y conmigo se habría ganado! Argumentos posibles. ¿Por qué no? Pero también es cierto que cuando el gaucho de la Heroica entró en Masoller a caballo, con golilla y sombrero saravista negro (fecha luctuosa) y bandera flameante en ristre acariciando el viento, los blancos volvimos a ver al caudillo. No entraba un doctor engominado, vestido de negro, oliendo a finos extractos y pinta académica. Volvía la imagen de Saravia, con mirada firme propia de convicciones profundas y decididas. Los blancos vimos entrar de nuevo un jefe. Que unificó, dignificó la lucha y nos devolvió el orgullo de ser blancos. ¡Por supuesto que la libertad es libre! ¡Y si alguien se quiere ir, está en su derecho! Somos un Partido de puertas abiertas. Si esperábamos que la historia se repitiese, los doctores como en épocas del Aguila del Cordobés, es obvio que empezarían en sus aristocráticos bufetes y ágoras académicas a reunirse para «orientar» con sus preclaros pensamientos el futuro partidario y de paso pelear los carguetes. ¡Así nos fue en comicios anteriores por cierto cercanos! Los que somos «caudillistas» seguiremos fieles a quien nos representó no en ateneos y foros intelectualoides sino luciendo un sombrero saravista y una bandera en Masoller, con fragancia a Patria. ¡Viva la unidad de los Blancos! *
Compartí tu opinión con toda la comunidad