Imperiosa necesidad de integración

Me referiré, con el mayor de los respetos, al artículo titulado «La verdadera integración», suscrito por el señor Hernán Bonilla –a quien no conozco–, publicado en LA REPUBLICA del día 3 de diciembre de 2004, en la página 13. Reconozco el derecho –como es lógico y además democrático– que su autor tiene de opinar como le parezca, pero opino –yo también tengo el derecho– que el señor Bonilla hace una defensa rigurosa del modelo neoliberal con que nos han gobernado, hace más de 40 años, la dictadura y los gobiernos blanquicolorados posteriores. ¡Así nos va!

Yo no sé si todo el Partido Liberal opina así. Puede ser que al ser tan pocos sus seguidores, hayan logrado el consenso o la mayoría necesaria para opinar así…

La Comunidad de Naciones que se está constituyendo en este momento de globalización e imperialismo, es la herramienta indispensable con que se unirán modernamente los países por encima de sus fronteras nacionales, para defenderse de los poderosos grupos económicos internacionales y del imperialismo. Ejemplo de ello es el de los países de Europa. Cansados de guerrear entre sí por siglos y a pesar de su superior desarrollo económico con relación a los países sudamericanos, la Unión Europea, con rivalidades centenarias, con cientos de idiomas y razas diferentes, tienen moneda y Parlamento común funcionando.

La estrategia de Uruguay, pequeño y subdesarrollado, debe de ser la misma de Europa y la contraria de la sostenida por el Partido Liberal. La apertura irrestricta, inventada por las multinacionales y el imperialismo y aconsejada por los organismos internacionales que dominan, es la contracara de la política que los propios países desarrollados siguen en la Organización Internacional de Comercio (OMC). Tal vez por aquello de que «haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago».

Somos sardinas nadando entre tiburones, tenemos todo para perder si la relación económica internacional no la hacemos en conjunto con los demás países de América, la mayoría con mayor superficie, población más numerosa y mayores recursos naturales.

En la futura Unión no debemos de ser sólo sudamericanos, sino americanos, porque todos los países de América, salvo Estados Unidos y Canadá, tenemos el mismo problema. O negociamos en bloque o nos explotan con sus barreras arancelarias, su proteccionismo agrícola y su competencia desleal, basada en el dumping y en las compras a precios de ruina de nuestras materias primas.

Si el Mercosur no ha pasado a etapas superiores de organización y se ha mantenido sólo funcionando –y mal– como un acuerdo comercial (Unión Aduanera), se debe en gran parte a que el gobierno uruguayo ha trancado su desarrollo pensando siempre en el ALCA.

En nuestra pequeñez territorial y poblacional es donde radica nuestra debilidad. Exportamos todo con poco valor agregado, no fijamos precios, somos tomadores de los que fijan nuestros compradores.

Solos, al no tener poder de negociación, no podemos ir a la apertura total ya que el «dios mercado» no protege a los débiles.

Para finalizar, veamos los números de nuestras principales exportaciones del año 2004 en millones de dólares: a Brasil 446,5; a EEUU, 208; a Argentina l38; a Alemania l33; a México 84. De esas cinco mayores exportaciones, las de la región suman U$S 668,5 millones, frente a los U$S 34l millones de extrazona.

Sin duda que la Comunidad irá integrándose en etapas. Se creará así el mayor bloque económico, poblacional y territorial del mundo actual.

¡Que así sea! *

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