A no equivocarse

Sin perjuicio del natural partidismo expectante de cada «hinchada» con sus ilusiones y esperanzas, había una razonable previsión por parte de la ciudadanía, que ganase quien ganase, el Frente o Alianza Nacional, habría una conjunción de acuerdos razonables en función de identidades ideológicas, que previamente en dos movimientos o partidos progresistas en sus interpretaciones nacionalistas amainasen las procelosas aguas partidarias pudiendo los primeros tiempos gobernar en concordia y sin falsas oposiciones. Culminado el comicio nacional, Tabaré en un buen comienzo solicitó con el Dr. Fernández y Nin Novoa una entrevista con Larrañaga y el Partido Nacional. Bueno y cordial inicio, nos dijimos todos. Sin embargo y tal vez por falta de oficio diplomático y elemental sentido de ponderación en relaciones públicas espero, se comenta el primer horror de estratégico «buen gusto». En la invitación al nacionalismo de apertura con el gobierno frentista, se le advierte por parte según parece del propio Presidente futuro al Presidente del Directorio Dr. Larrañaga que los blancos nombren gente «honesta e idónea». En buen romance y traducido al castellano básico, que no nombren a «ladrones o imbéciles». Era obvia la esperada y condigna respuesta del gaucho de la Heroica. los blancos jamás nombramos «chorros» o «idiotas». En el transcurso del tiempo y en una colectividad de más de 750.000 ciudadanos, es natural y lógico que alguno cometa o haya cometido actos reñidos con la moral y buena conducta. Y somos el único partido que constatado el ilícito oficialmente se le ha juzgado y expulsado de sus filas por la comisión de ética partidaria y sus órganos competentes. No conozco que se hiciese lo mismo en otras colectividades. Y ¡vaya si han habido casos! Esto es notorio. Justamente al Partido del vasco Oribe, campeón en la Patria de la moral administrativa le van a «meter el dedo en la oreja». Tomémoslo por un lamentable «blooper» y suframos de amnesia «momentánea». ¡Mantengamos las esperanzas! Pero a renglón seguido un par de semanas después, se volvieron a encontrar el domingo pasado según trascendidos periodísticos, Nin Novoa con Larrañaga. Y en la nueva base de acuerdos, los blancos sumisos, mansos y si es posible «arrastrándose un poquito», deben firmar acuerdos programáticos impuestos por supuesto, totalitariamente por el Frente. Incluido el delicado tema de la enseñanza que parecería querer monopolizarla con modificación absoluta de textos inclusive. Algún mal pensado, que nunca falta, puede asimilarla a la vieja Rumania de Ceaucesco o a la Unión Soviética estaliniana. ¡Pare carrero! Que se pueda equivocar Tabaré que no conoce a los blancos por dentro, vaya y pase. ¡Pero Nin Novoa nació en casa! Debió advertirlo que ese planteo, capaz que funciona con los colorados, pero con los blancos, jamás. Conozco al paisano al igual que al cerno blanco. Están cerrando las puertas a cal y canto. Si quieren y se animan a gobernar solos, háganlo. Están en su perfecto derecho. Ganaron en buena ley y hasta se puede otorgar dado las mayorías y preferencias populares obtenidas, que debieran hacerlo así. Los blancos no hemos pedido acuerdos ni «carguetes». Si desean ayuda, ¡y se la hemos dado tantas veces a los colorados!, no hay razón alguna para negársela al Frente. Pero buena cosa es recordarles que solicitaron «charlar» con un Partido que tiene 170 años de hacer Patria. Que este «paisito» tan minimizado por Uds., ha sido ejemplo en el mundo de valores, tanto nacionales como internacionales, democráticos y libertarios. Cuando se menciona la lucha contra el imperialismo ya sea de derecha yanqui, inglesa, española, francesa, etcétera, como de izquierda como fueron las soviéticas, rumanas, chinas o polacas por decir algunas, hay que remitirse a los principios del vasco Oribe. Cuando hay referencias a rectitud y moral administrativa hay que «morir» con don Manuel, Aparicio o Herrera entre otros. Cuando se remiten a la pureza del «voto secreto» hay que leer al «Aguila del Cordobés». Cuando se «acuerdan» de los derechos trabajadores no hay que olvidar a Herrera y a Roxlo con su ley de ocho horas o la ley de Aguinaldos que también es nuestra. Cuando se lamenten de los golpes de estado tampoco se olviden de Wilson y que su Partido Nacional jamás dio ninguno, como «Defensores de las Leyes» que siempre fuimos. Ni sería mala cosa señalarle a estos «muchachos» que supongo tienen las mejores intenciones, no hay por qué «pensar mal», pero que recién empiezan a «afeitarse el bozo», que los blancos hace 170 años que tenemos barba que nos tapa hasta las… rodillas. ¡Respeten! Que si lograron el gobierno, y es muy cierto que por sus méritos, desde mucho antes si ese gobierno y ese país existe es in dudas, por los blancos. ¡Carajo! Si quieren ayuda y la piden con corrección y respeto, la tendrán. ¡Pero la gente con dignidad, no se la lleva por delante! En política no es aconsejable la soberbia y el «agrande». El que se cae en un corso, termina siendo el hazmerreír de todos. Es preferible la humildad, los buenos modales y la consideración ciudadana para con todos. Gobernar no es cosa fácil propia del «boliche» o el «tablado del rioba». Debe de haber entre muchas cosas respeto y consideración para quien también las han tenido con los demás. Larrañaga es un buen jefe blanco. Lo ha demostrado con sus respuestas. De seguir en estas «posturas» y «desplantes», ¡todos pa’ los ranchos a desensillar los tordillos! ¡Gobiernen solos! ¡Claro, pueden recurrir a Julio María que es la otra posibilidad segura! *

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