Hoy hace 20 años nuestro corresponsal estaba en…
Montevideo, cuando el diario El País anunció el fin del Frente Amplio
6 de diciembre de 1984
Cuando apenas han transcurrido diez días de celebradas las primeras elecciones postdictadura, un suelto editorial del influyente matutino El País de Montevideo (un diario de larga trayectoria que apoyó calurosamente al régimen dictatorial que gobernó Uruguay desde 1973 y también a la dictadura argentina del general Videla) pronostica la muerte política del conglomerado de izquierdas conocido como Frente Amplio.
Como se informó oportunamente, el pasado domingo 25 de noviembre se llevaron a cabo elecciones en las que resultó vencedor el Partido Colorado y dentro de éste, la fórmula Sanguinetti-Tarigo; el Partido Nacional (o Blanco) se ubicó segundo y el Frente Amplio –a pesar de haber aumentado su caudal electoral– quedó en tercer lugar con alrededor del veinte por ciento de adhesiones. Tales resultados reafirman la supremacía absoluta de los dos partidos tradicionales, rivales históricos pero con pocas diferencias ideológicas.
Con una euforia contagiosa, El País editorializa –mediante la pluma de alguien que es sin duda un avezado politólogo devenido en pitonisa– pronosticando nada menos que la desaparición del Frente Amplio. Bajo el sugestivo título de «Fin del Frente», el augur sostiene:
«Puede considerarse que la coalición política del Frente Amplio no tiene ningún sentido en el país y está condenada a desaparecer como fuerza de gravitación electoral. Al no ser capaces de aprovechar once años de gobierno de fuerza en el país; no supieron ni pudieron aprovechar una crisis social que se manifiesta en un grave deterioro del salario real, y, finalmente, no supieron ni pudieron aprovechar los alarmantes índices de desocupación.
No se van a dar en el país ni once ni un solo año de régimen militar, y los gobiernos democráticos –el coloradismo hoy y el nacionalismo tal vez mañana–, van a hacer sin duda lo posible y lo imposible por mejorar la situación económica y social del país.
Puede afirmarse pues, después de las elecciones del 25 de noviembre, no sólo que la democracia ha vuelto en el Uruguay, sino además, que ha aventado todo riesgo y posibilidad de que algún día puedan tener significación entre nosotros las fuerzas antidemocráticas, ya sea descaradas o encubiertas, como se presentaron en las últimas elecciones». Todo sic.
N. de R.
Somos conscientes de que es casi un abuso traer al presente esta predicción política cuasi astrológica luego de veinte años. Pero es difícil sustraerse a la tentación de hacerla pública y efectuar algunas consideraciones.
a)Veinte años después de haber sido «condenada a desaparecer», la izquierda no sólo no desapareció sino que se alzó con la mayoría absoluta en primera vuelta, confirmando el sostenido crecimiento que empezaba a verificarse desde entonces.
b)Los «gobiernos democráticos» tampoco dieron la razón al editorialista agorero. La realidad de hoy permite sospechar que no hicieron «lo posible y lo imposible» (ni siquiera lo medianamente sensato)«por mejorar la situación económica y social del país».
c)A pesar de la campaña desacreditadora surgida desde el Foro Batllista –a la que se sumó gustosa la página editorial de El País–, no fue posible conjurar la amenaza de que las «fuerzas antidemocráticas, ya sea descaradas o encubiertas» pudieran «tener significación entre nosotros» . Claro, el sumo predictor no tuvo en cuenta que a esas fuerzas disolventes se unirían tenebrosos personajes como Nin Novoa, Michelini, Gaggero, Vaillant o Saravia. *
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