Un mejor Uruguay es nuestro norte
La reciente gira de la fórmula de la victoria por los 18 departamentos del interior y en especial por el interior profundo, ha demostrado una nueva manera de relacionarse con el pueblo. 2.400 kilómetros en cuatro jornadas intensas y extensas fueron el escenario de este hecho inédito de una gira de agradecimiento a la ciudadanía que acompañó con su voto e hizo posible esta victoria histórica de la izquierda progresista uruguaya.
Tabaré ha querido demostrar, desde el pique, que habrá comunicación directa con la sociedad, sensibilidad y un gobierno de profundo contenido humano. Que será presidente de acuerdo a la constitución y la ley, pero con un estilo de profunda raigambre popular.
La respuesta de la gente también expresó que la sociedad se mueve y que, aún ciudadanos que no nos votaron, observan con profunda expectativa los primeros movimientos del gobierno entrante.
Todos los observadores internacionales reconocen que la transición se está dando en un clima pacífico y de beneplácito con los resultados electorales.
Los habitantes del interior quieren conocer personalmente al presidente electo, demostrando que la democracia necesita del contacto directo de los mandatarios con sus mandantes, por aquello del mandato artiguista «Mi autoridad emana de vosotros y cesa ante vuestra presencia soberana».
Democracia real y no teledemocracia. Este es un profundo cambio en la vida política del país. El contacto humano, la necesidad de tomar el pulso al soberano, es una muestra de fábrica del nuevo gobierno. Ojalá los acontecimientos futuros permitan mantener este estilo, que da plena garantías de no cortar el cordón umbilical con la sociedad civil.
A la vez el diseño de la política económica, pautada por los lineamientos programáticos para el período 2005-2009, aprobados en el Congreso del Frente Amplio, son una referencia ineludible.
Aquí se debe encontrar un enlace dialéctico entre el Plan de Emergencia, para atender lo urgente, con las transformaciones estructurales que permitan sacar al país del estancamiento y lo ubiquen en la perspectiva de la economía internacional del Siglo XXI
El Plan de Emergencia tendrá una duración de dos años para solucionar los problemas graves y afligentes de la situación social.
Pero simultáneamente el país debe encontrar el camino del crecimiento con inclusión social, de integración nacional y regional, de crecimiento con justicia social que apunte a la especialización productiva y al Uruguay Inteligente, al desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación.
Una asignatura pendiente es un sólido crecimiento de la Tasa de Inversión. El bajo nivel de inversión de los últimos tiempos es un factor del estancamiento productivo y de falta de confianza en un proyecto-país. Con una tasa promedio del 12.5% d e inversión el país no puede tener un avance sustentable.
Como bien dijo el Cr.Astori, el país ya cuenta con una base importante para arrancar, como son las oportunidades que brindan las agro- industrias, la forestación y el posible desarrollo de la industria de la madera, la pesca, los servicios (turismo, transporte, comunicaciones, servicios portuarios y la generación de productos derivados del conocimiento (biotecnología, software,etc.).
Es notorio que a diferencia del anterior modelo basado en la apertura y la desregulación, que llevó a la desindustrialización, la nueva etapa que se inicia tiende a la especialización productiva, aprovechando los recursos naturales y humanos y a un fuerte desarrollo tecnológico.
El papel de las empresas públicas será clave en esta nueva era. Empresas nacionales, con tecnología actualizada y eficiencia empresarial, para poder competir con empresas privadas y para no descargar sobre los usuarios sus ineficiencias, serán herramientas vitales para el Uruguay Productivo.
La apuesta al Mercosur es muy nítida y busca fortalecer sus debilidades institucionales, poniendo énfasis en la coordinación macro-económica, hoy en rezago, y simultáneamente procura mejorar la inserción económica y comercial extra-regional, que fortalezca el desarrollo nacional. Es lo que se llama un Regionalismo Abierto. También la visión internacional pasa por la Comunidad de Naciones de Sudamérica, que vigorice nuestros lazos tradicionales con los países hermanos y ayude a resolver un problema clave de nuestra economía como lo es el tema energético.
Pero todo este proyecto pasa por un gobierno sólido, con claro apoyo político y de resonancia social. La unidad y el consenso de las fuerzas políticas para lograr soluciones de armonía, son la clave para el triunfo. Todos tendremos que aprender a solucionar nuestras diferencias con una firme lealtad al gobierno y al programa que él encarna.
El claro liderazgo de Tabaré Vázquez se basa en el respeto a todos los sectores pero con plena conciencia de que en sus manos reside el punto de equilibrio y la definición en los temas en controversia.
Con un clima de dialogo y respeto mutuo, de unidad y disciplina, la izquierda se hará cargo del gobierno para cambiar la pisada, para ser merecedora de la confianza de la gente que ha recuperado la esperanza. *
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