Doctor Sanguinetti, ya que habla: ¿dónde está María Claudia?

Porque usted sabe. Todos sabemos que sabe. Que su círculo más cercano está directamente implicado. En octubre de 1999 negó información a Juan Gelman. Su correligionario Jorge Batlle no bien llegó a la Presidencia, en un tris y para dejarlo en ridículo, mandató a su edecán y a su asesor y pudo averiguar, y concluir a lo «mismo» que había llegado en su búsqueda privada, colectiva y solidaria, el poeta argentino. Usted calló, ocultó, mintió. Practicó la omertá. No recibió a Gelman ni movió un dedo para ubicar a María Claudia, que había dado a luz una niña en el Hospital Militar (hecho que usted también sabía). Usted sabe dónde están los restos de esta mujer. No se dignó a responder en esa oportunidad, en actitud arrogante y cómplice, al Premio Nobel José Saramago. Ni al Nobel Günter Grass. Ni a Fito Páez, entre otros, que imploraban por una actitud humanitaria de su parte. Usted se limitó a atacar, como es su estilo, al poeta Gelman.

Lo que ocurrió y ocurre es que usted no sólo es un «administrador» del miedo para obtener gobernabilidad. Está seriamente implicado con estos hechos repugnantes. Es impunidad que también cubre sus andanzas y sus manejos.

Hoy, desesperado, ha arrebatado el timón de la campaña del Partido Colorado. Virulento, violentista, agresivo, desparramó todos sus contactos para marcar presencia abusiva en todos los medios. Pretende generar clima tenebroso, de zozobra, reeditando selectivamente dolores del pasado. Como quien dice se puso ojos en la nuca. En realidad el que está zozobrando es usted. Tiene miedo a perder, y a todas sus consecuencias. Entre ellas, los estrados judiciales. Enturbiar la campaña y administrar el miedo es nuevamente su objetivo. Ha dejado al pobre Stirling como un monigote. A Larrañaga fuera de foco y como un paparulo. Lo que no ha podido es sacarle ni un punto, ni un voto al Frente Amplio. Es un fracasado.

El paradero de María Claudia Irureta Goyena de Gelman no es un tema del pasado. Su secuestro se reproduce todos los días. El doctor Sanguinetti no es un estadista neutral, preocupado por la paz del país. Queda meridianamente claro ahora, en esta Cruzada 2004 («la millorización» del Foro como afirma brillantemente Alvaro Rico en Brecha 22/10/04). Tiene una implicancia no sólo política, sino directa con el delito permanente. El periodista Horacio Verbitsky (Página 12, 10/8/03) en un artículo titulado «Uruguay, último paraíso de la impunidad» afirmaba:

«De hecho, la nieta de Gelman fue entregada a un alto jefe policial, el comisario Angel Tauriño, quien inscribió a la niña como hija propia. El comisario Tauriño era un hombre de íntima relación con el ex presidente Julio Sanguinetti y con la plana mayor de su sector político dentro del Partido Colorado, la denominada Lista 94. Eso pudo constatarse en las participaciones y ceremonias fúnebres a la muerte de Tauriño. El asesino de la nuera de Gelman, el policía militar de la Guardia Metropolitana Ricardo «Conejo» Medina, fue luego de la dictadura secretario privado e íntimo amigo del senador oficialista Pablo Millor.»

Más adelante afirma:

«El presidente Jorge Batlle Ibáñez conoce el nombre del asesino de mi nuera y sabe dónde la sepultaron. Mantiene un silencio de plomo, un silencio sepulcral», dijo Gelman.»

Doctor Sanguinetti: lo suyo va más allá de la omisión en las tareas de funcionario público. Se parecen a la figura penal del encubrimiento. Porque usted sabía o sabe. Eso habrá que dirimirlo en el fuero penal. No lo dude. Las auditorías en el Edificio Libertad también aportarán lo suyo en este punto. Le recuerdo que en el futuro no podrá como antes presionar y amenazar a los jueces y fiscales y la Justicia podrá actuar libremente.

Llevamos a su correligionario Juan Carlos Blanco ante los jueces y fue procesado. Seguimos adelante con las acciones para ubicar a Elena. «Remover cielo y tierra» no ha sido precisamente un giro metafórico. Un calificado grupo de técnicos con reconocimiento y apoyo de la Universidad de la República (esa que usted tanto odia) ha realizado un excelente trabajo y se dispone a más. Por orden de los jueces competentes.

Nos presentaremos con las pruebas, también en este caso porque queremos saber dónde está María Claudia. Buscamos a su hija nacida del amor con Marcelo, y la encontramos a pesar suyo. Encontramos a Simón, el hijo de Sara, a pesar suyo y de sus gobiernos. De su silencio cómplice.

Seguiremos adelante como luchó Tota hasta su muerte por esclarecer el destino de Elena Quinteros.

Además, vamos a ganar el 31 de octubre, precisamente porque la sociedad ha superado el miedo, quiere cambiar y quiere sacarse de arriba a los liberales-mutados-travestidos como usted y sus conmilitones que ahora, como antes, muestran su verdadero rostro. *

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