Vale todo

La expresión del título parece ser la consigna definitiva que ambos partidos tradicionales han hecho suya en los pocos días que faltan para las elecciones y los menos aún que restan para el comienzo de la veda de publicidad electoral.

Lo que comenzó como un ataque aislado de un sector colorado, el Foro Batllista, ha venido tomando dimensiones alarmantes y terminó por contaminar el discurso del resto de los sectores colorados y blancos.

Es cierto –fuerza es reconocerlo– que se presentan matices. Por un lado tenemos la grosera andanada de terrorismo verbal surgido de filas sanguinettistas –con el recuerdo permanente y machacón del pasado guerrillero de algunos dirigentes y candidatos del Espacio 609–, estrategia muy cercana a las delirantes advertencias de la campaña de 1971, cuando se mostraba a Montevideo dividida por un muro berlinés, y poblada por los tanques rusos que habían irrumpido en Budapest en 1956, o la posibilidad de que los uruguayos perdiéramos la patria potestad y nuestros hijos fueran enviados adiestrarse y lavarse el cerebro a La Habana. Las actuales piezas publicitarias del Foro, empecinadas en exhibir el pasado «tenebroso» de dos o tres candidatos, omiten decir que en ese sector del Frente Amplio son candidatos hombres como Couriel, Vaillant, Martínez Huelmo, Saravia, Saúl Posada, Fratti y otros cuyos vínculos con la guerrilla de los sesenta y setenta serían harto difíciles de denunciar.

En el otro extremo, tenemos a algunos dirigentes y candidatos nacionalistas menos cazabrujas y un poco más sensatos, que se ocupan sin embargo de advertirnos de las calamidades que pueden sobrevenir bajo un gobierno de la izquierda.

Y en el medio, todo un gran abanico que intenta, como sea, descalificar a la izquierda, a su programa y a sus candidatos, valiéndose de los medios más mezquinos.

Que el Partido Colorado, sumergido y obnubilado, lance manotazos de ahogado y exhiba piezas publicitarias donde se invita al ciudadano a imaginar a Mujica como director de escuela, es –aunque patético– explicable. Pero que el doctor Gonzalo Aguirre, ilustre jurisconsulto, ex vicepresidente de la República y hombre de vasta cultura, se convierta en émulo de la propaganda colorada y haga suya la estrategia quincista, resulta bastante triste. En una apocalíptica columna en la página editorial de El País titulada «Sería un desastre», el doctor Aguirre cree del caso augurar desastres varios si ganara el Frente. Y entre tales desastres, el siguiente:

«Si ganara el Frente, tendríamos que asistir al sorprendente espectáculo en que Mujica Cordano –primer senador de la lista más votada del lema más votado– presidiría el Senado el 15 de febrero de 2005 e, instalado en la misma poltrona que ocuparon Juan Andrés Ramírez, Alberto Guani, Alfeo Brum y Martín Echegoyen, tomaría a los señores senadores su juramento de fidelidad a la Constitución. ¿Se imaginan ustedes ese insólito espectáculo? Sanguinetti, por dos veces, dijo a un periodista que él no se lo imagina». Se ve que Aguirre tampoco.

Pero eso no quiere decir que la creatividad haya desaparecido de la dirigencia blanca y colorada. Viendo que los fantasmas del pasado eran inoperantes a efectos de quitarle votos a la izquierda, a alguien se le ocurrió disminuir el caudal electoral del EP-FA-NM mediante un recurso artero. Haciéndose pasar por militantes de izquierda, cuadros de los partidos tradicionales se han puesto a repartir listas de esa fuerza política que no tienen validez pues son sobrantes de las elecciones internas de junio, con lo cual algunos incautos votarán anulado creyendo dar su voto a la izquierda; queda claro que para los partidos del statu quo, el fin justifica los medios.

Los verdaderos demócratas debemos denunciar y rechazar con vehemencia tales prácticas inmorales. *

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