¿Qué le sirve a la izquierda, qué le sirve a Vázquez?
Hace algunos días, en esta misma columna y como epílogo de un análisis de la composición de cada uno de los sublemas en el conglomerado de izquierda, dejábamos planteada la interrogante de qué sería lo más beneficioso para un novel gobierno de izquierda encabezado por el doctor Vázquez.
En estos días han sucedido dos hechos de disímil importancia, que transitan el camino de confirmar la tesis de las dificultades que supondría para el liderazgo del doctor Vázquez el excesivo protagonismo y la sobreexposición en los medios de personalidades que seguramente tendrán un peso político relevante a la hora de definir los énfasis y las opciones del futuro gobierno.
Los dos hechos han tenido una repercusión pública distinta.
Mientras el desafío del senador Mujica a debatir «hasta con la mona Chita» y «en la cancha de Cerro» se transformó en uno de los temas centrales de los medios escritos, orales y televisivos durante los días que precedieron a la ofensiva forista para capturar los votos más conservadores, el anuncio del senador Astori de promover la prospección petrolera en nuestra plataforma continental con empresas de Brasil o Venezuela ha tenido poca repercusión y ha merecido escasos comentarios.
¿Qué tienen en común estas dos situaciones?
Que en principio y aunque se declare lo contrario, denotan un claro problema de integración a un colectivo. La primera –además– implica una desautorización a la fórmula presidencial que en más de una oportunidad había expresado que la fuerza política no participaría del circo pseudo-democrático del debate que se pretendía montar, reafirmando una estrategia que privilegiaba el contacto y el diálogo en directo con la gente y abortaba la posibilidad de planteos efectistas de quienes pertenecen o fueron soporte de las políticas implementadas por el actual gobierno. No se logra entender –en el marco de una acertada campaña global que apunta a consolidar resultados auspiciosos para la izquierda en su conjunto– cuál es el fin por el cual se ayuda a recolocar en el centro de la campaña a sectores a los cuales las encuestas los colocan de mitad de tabla hacia abajo.
La segunda situación es distinta y su contenido implica escasa vinculación con el tono de la actual campaña electoral.
Quizás, perdida en la vorágine de una campaña que transita por su más oscuro período, cuente con el beneplácito de la inmensa mayoría de los uruguayos que quieren oír –aunque más no sea en forma elíptica– que los combustibles pueden bajar.
Pero seguramente también encuentre reparos en algún analista de los que pierden el sueño buscando los motivos de alguna conducta política en apariencia sin clara explicación, o en aquellos que buscan señales que les permitan aventurar opinión acerca de si existirá uno o más «superministerios» o «superministros» en el futuro gabinete del doctor Tabaré Vázquez.
Pero la pregunta que a este analista le surge –y hasta el momento no encuentra dato que le permita atisbar respuesta– es si las políticas productivas y energéticas se van a orientar o conducir también desde Economía y no desde donde pareciera ser lógico, el Ministerio de Industria, Energía y Minería.
Tampoco puedo saber si este anuncio del futuro ministro lo es en calidad de tal o aun en calidad de primer candidato de una opción electoral del Frente Amplio.
El tiempo dará las respuestas.
Entre tanto, Vázquez y sus más estrechos colaboradores debieran analizarlo y marcar la cancha. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad