El esfuerzo final
Estamos a tiro de lazo de la victoria el 31 de octubre.
Todos los datos convergen hacia el triunfo en primera vuelta, pero ¡ojo! con dar la batalla por ganada antes de haberla librado. Recordemos el viejo proverbio «No vender la piel del oso antes de haberlo cazado».
Las anécdotas de dirigentes colorados que cambian sus carteles por los del Encuentro Progresista-Frente Amplio son numerosas.
Me decía el amigo y compañero doctor Marcos Carámbula, excelente vecino de Las Piedras, Canelones, de un acto realizado con un empresario de inmobiliaria, que bajó el cartel de su querido Partido Colorado por el del Encuentro, afirmando que no se iba a disfrazar de frenteamplista, porque no lo era, pero que lo iba a acompañar en la patriada por el triunfo de Tabaré en octubre.
El clima de volcada se recoge en todas partes, no hay departamento que esté ausente de este fenómeno.
Por ello se nota el intento desesperado del Foro Batllista por descentrar los ejes de la campaña y generar la polarización Foro-MLN.
Ello ha recalentado la campaña electoral pero no logra sustituir el centro de las preocupaciones de la población.
La autoasignada actitud de «Padre de la Patria» del doctor Julio M. Sanguinetti me hace acordar a Catón el Censor y a sus famosas Catilinarias.
Pero a diferencia de aquél, la práctica de su grupo político no se caracteriza por la austeridad y por procurar, por todos los medios, limitar el lujo que empezaba a corromper a Roma y que generó la actitud decidida de Catón.
Hoy y aquí no existe ninguna conjura contra el Senado ni contra la democracia, como en aquella época, y sus discursos y spots publicitarios no le significarán el título de Padre de la Patria, más bien lo contrario. Se le podría preguntar, al estilo de Catón: ¿Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia, Catilina-Julio María?
Pues bien, aboquémonos en este tramo final a garantizar la pureza de los comicios y que la decisión final de los ciudadanos se haga con la mayor tranquilidad de conciencia, conscientes de que se abre un nuevo período en la historia política del país.
El miedo y la ignorancia son los peores enemigos de la reflexión democrática.
Como bien dijo el presidente Lula ante un foro de Naciones Unidas en pro de su proyecto hambre cero: el hambre y la pobreza degradan la dignidad humana, destruyen la autoestima de las personas y la confianza en sus propias fuerzas y violan el más fundamental de los derechos humanos, el Derecho a la Vida.
Aquí deben concentrarse nuestros esfuerzos en el próximo gobierno. El 31 de octubre será la Rendición de Cuentas, sobre el actual gobierno colorado-blanco, emergente del acuerdo de noviembre del 99 que llevó a la Presidencia al doctor Jorge Batlle.
De la misma forma que el Parlamento nacional no le aceptó las Rendiciones de Cuentas 2002 y 2003 al actual gobierno –en un hecho inédito en la historia parlamentaria, que no quiero dejar pasar por alto y del cual el gobierno se hace el desentendido– tampoco le aceptará su rendición de cuentas sobre el período 2000 – 2004 y votará por el cambio.
Es más, hablando en Florida, yo decía que entra dentro de los graves déficit democráticos del actual período el no haber renovado los organismos constitucionales de contralor y jurisdicción, como son el Tribunal de Cuentas y la Corte Electoral, de acuerdo con los resultados electorales de 1999. También de eso rendirán cuenta el 31 de octubre los partidos tradicionales.
En estos días finales debemos profundizar la Operación Memoria de los últimos cinco años, para evitar la Operación Tero, que intenta confundir y sustituir los temas en debate de la realidad actual. No se trata de aturdir con gritos y ocultar dónde realmente están los huevos. En el clima de crispación y confrontación avanzan las fuerzas conservadoras, en un clima de tranquilidad y respeto avanzan las fuerzas del cambio.
Nosotros, para vencer, debemos convencer.
A esto vayan nuestros esfuerzos, al mano a mano, a que nadie vote en blanco o anulado, ya que la opción está entre si la definición se da en octubre, donde a la mayoría parlamentaria se le complementa con la adjudicación de la Presidencia de la República, o se pasa a la segunda vuelta, donde definida la mayoría parlamentaria a favor de las fuerzas del cambio progresista se perdería un mes, innecesariamente, porque ya está claro que sumados los partidos tradicionales están por debajo del Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría.
Por último, roguemos que los dioses nos inspiren y no nos hagan caer en el pecado de la soberbia. Seamos pacientes y convincentes, sin arrogancia. Como bien le dijo Mirtha Legrand al candidato blanco: «No sea soberbio, que a la gente no le gusta», por aquello de que «Los dioses ciegan a quienes quieren perder».
El Uruguay y los uruguayos nos merecemos un cambio en paz. Hagamos el esfuerzo final por hacerlo realidad. *
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