BHU: un botón de muestra

En agosto de 2001 Uruguay firmó un acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), de «Asistencia técnica para la modernización de Servicios Públicos». Los dineros para dicho programa salen de un préstamo acordado con el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) por seis millones de dólares, suscrito una semana antes. Yo no sé qué pasó con ese préstamo, si fue utilizado o no. Sí sé que mientras no se hiciera uso de él, debían pagarse comisiones por el importe no utilizado. Eso fue lo que ocurrió durante tres años, con una parte de los seis millones, por lo menos.

Porque resulta que en mayo de este año, ese convenio fue ampliado para que sirviera también a la asistencia técnica para el fortalecimiento del sector financiero; y gracias a ello, el 17 de agosto último acordaron que el BHU utilizara un millón setecientos mil dólares de aquel viejo préstamo (tres años después, recuerde) para diseñar e implementar «el sistema integrado de información para el gerenciamiento del BHU (y) la capacitación y fortalecimiento del personal del BHU». ¡Tomá!

Sobre la base del préstamo obtenido, el BHU hizo un «llamado a licitación internacional» para quien le ofrezca «llave en mano» «un paquete o desarrollo de software que soporte, además de la operativa bancaria tradicional, las particularidades del Banco». Este llamado se hizo público en setiembre. ¿Le quedó claro? Gastarán un par de millones de dólares para comprar «un paquete» «llave en mano».

Pero yo digo: es cierto que al BHU no le vendría nada mal que se actualizase su software. Lo que no entiendo es por qué se acordaron de esto tres años después de haberse suscrito el convenio, en un momento que el BHU no le presta plata a nadie para construir, comprar, o refaccionar (aunque amenacen, cada tanto, con comenzar a hacerlo) y cobran sólo la mitad de las cuotas cada mes. ¿Piensan, acaso, que con «el paquete» «llave en mano», tendrán dineros para prestar y resolverán los entredichos que mantienen con sus deudores, y que explican gran parte de la morosidad?

Pero no termina ahí la cosa. Resulta que el plazo para que se presentaran las distintas empresas y se otorgara el trabajo vencía el 18 de octubre último. Pero decidieron prorrogarlo hasta ¿sabe cuándo? ¡Sí, adivinó! Hasta el día siguiente de las elecciones nacionales, es decir, cuando ya no importe que se hable de esto.

Yo no sé en cuántos otros organismos del Estado están ocurriendo cosas de este estilo; sé que hay más casos. Pero afirmo, comentando con usted este botón de muestra, que estos señores encaramados en el poder se aferran con las uñas mientras resbalan por las largas paredes, al final de su actuación, aprovechando todos los resquicios que ofrece la impunidad de la retirada, pasándose por el forro las invocaciones a la austeridad republicana y la transición ordenada, que le dicen. *

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