19 de octubre de 1846
Sin duda el general Manuel Oribe es una figura polÃtica imprevisible. De origen noble, de maneras y de formación aristocráticas, militar disciplinado, apegado a la ley y amante del orden, todo apunta a conformar una mentalidad tÃpicamente conservadora, contrapuesta al liberalismo que caracteriza al bando “colorado” acaudillado por don Frutos Rivera.
Sin embargo, en los hechos, el jefe del Gobierno del Cerrito toma medidas que escandalizan a la clase dirigente. Tal es lo sucedido hoy, cuando la Asamblea que sesiona en el campo sitiador decretó la abolición de la esclavitud: la libertad de los esclavos y la prohibición del tráfico de seres humanos.
Si bien hay antecedentes, esta es la primera vez que se resuelve un tema tan delicado de manera tan contundente. En efecto, hace tres años el Gobierno de Montevideo (o de la Defensa) habÃa aprobado una medida parecida, pero con la salvedad de que los hombres liberados pasarÃan a revistar en el Ejército mientras las mujeres y los niños quedarÃan bajo la tutela de sus antiguos amos. Tampoco se establecieron controles para evitar el comercio de africanos: los barcos seguÃan desembarcando su mercaderÃa humana en Montevideo ante la pasividad de las autoridades.
A partir de hoy, los tratantes ya no podrán ofrecer su oprobiosa mercancÃa en la jurisdicción del Cerrito pues el general Oribe ha dispuesto rigurosos controles para impedir esa práctica denigrante.
Andando por la calle principal de esta villa –la calle del General Artigas– nuestro corresponsal pudo observar cómo se iban formando grupos de africanos que celebraban su libertad bailando al ritmo endemoniado de los tamboriles. *
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