El rol de la gente en la transformación del Uruguay
La «cuestión social» se ha convertido en estos años en un problema trascendental como lo fue a principios de 1900. Algunas situaciones son extraordinariamente similares: trabajadores sin el amparo de una legislación laboral, superexplotación, incumplimiento de los derechos sindicales y salarios indecorosos. Hoy, al comenzar un nuevo milenio, el balance es muy triste: la pobreza, la desigualdad y la exclusión social han provocado un desgarramiento en la sociedad uruguaya, poniendo en tela de juicio el modelo de desarrollo y la capacidad del Estado como garante de los derechos que todas y todos debemos gozar. El continuo crecimiento de las desigualdades ilustra la dimensión política de la cuestión social y destruye el mito de la neutralidad del Estado, que puede convertirse por decisión o voluntad política en agente de integración o en agente de exclusión.
POR QUE CAMBIAR
Porque nuestro querido Uruguay debe poner en marcha un proyecto que implemente a corto y mediano plazo alternativas de integración social.
PARA ELLO SERA NECESARIO:
* La formulación de un nuevo Estado Social: que ponga en marcha una distribución más equitativa de ingresos y servicios socioculturales.
Las marcas que va dejando la exclusión social, los «guetos» urbanos que se van instalando en las periferias de las ciudades, la presencia de jóvenes pobres donde se reproduce más fuertemente la sociedad uruguaya, todo ello está determinando la profundidad del contenido de nuestra agenda social.
* El entrelazamiento virtuoso del Uruguay social, productivo, inteligente y democrático. «Pues no habrá auténtico desarrollo productivo sobre bases de pobreza, desamparo social, déficit ciudadano, institucionalidad vacía, sistema político debilitado y Estado anacrónico, gris y atrofiado», documento del EP.- FA Uruguay Productivo.
* La creación de una nueva institucionalidad: pasar de instituciones burocráticas y esclerosadas a instituciones que sean verdaderos agentes de transformaciones beneficiosos para las mayorías.
* Esa nueva institucionalidad tendrá como misión: ordenar la fragmentación histórica de programas sociales diseminados en diferentes ministerios, institutos y por sobre todas las cosas, establecer una gestión social, donde la ineficiencia de esas dependencias dejen paso a un gerenciamiento que incorpore capacidades técnicas.
* Deben ser instituciones abiertas, con espacios de articulación con actores calificados: responsables de ONG, académicos, movimiento sindical, cooperativo.
La creación de mesas consultivas, auditorías sociales, rendición de cuentas establecidas como mecanismos de control social forman parte de las exigencias de una construcción verdaderamente participativa y protagónica de la sociedad civil.
PROMOVER UN ROL ACTIVO DE LA CIUDADANIA
El contenido de los programas es sustantivo para asegurar los caminos de salida o lo que se llama rutas de emancipación de los beneficiarios.
El lugar que se les asigne será clave, pues ahí está la centralidad de un plan que lo que busca es pasar del estado de necesidades al goce de los derechos ciudadanos.
Un buen ejemplo es la experiencia –siempre perfectible– del gobierno municipal de Montevideo.
La descentralización generó un espacio de participación de vecinas y vecinos que integran organismos (políticos y sociales) con una fuerte apuesta a la planificación y diálogo en las instancias en que se discute el programa de obras a realizar en cada una de las 18 zonas, sin perder el proyecto de ciudad global que se fija como gran objetivo la integración social y la práctica solidaria.
Importantes ciudades están jugando un rol clave en la construcción de políticas sociales, culturales y ambientales que las ubiquen como espacios democratizadores y que habiliten una buena convivencia y entre ellas, Montevideo ha tenido un destaque formidable.
Abriéndose al diálogo internacional y regional, formando parte de redes de ciudades progresistas estaremos haciendo más habitable nuestra región.
Esperemos confiadamente los cambios.
Para ello nos venimos preparando política y socialmente desde hace tiempo, integrando y fortaleciendo mayor entramado social. Porque los cambios sólo son posibles si hay un fuerte protagonismo de la gente. *
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