Obsesión por un debate inconducente
El doctor Tabaré Vázquez viene siendo cuestionado por haberse negado a polemizar con los demás aspirantes a la Presidencia de la República, mediante invitaciones que en rigor se asimilan a desafíos, donde la finalidad del ultimátum no es orientar a la ciudadanía, sin procurar exclusivamente réditos electorales. Y tal afirmación se deriva del hecho público y notorio, que el doctor Jorge Larrañaga también se niega a debatir con los candidatos que registran -según las encuestas- menor índice de apoyo popular que él, lo que desata críticas por parte de éstos de idéntico tenor.
Al margen de las razones que pueda almacenar, un presidenciable que concita promedialmente la aprobación del 50 por ciento de sus compatriotas –por no sentirse convocado por un adversario que contabiliza 18 puntos menos– es evidente que en el escenario actual esa confrontación no tiene sentido, ya que los gravísimos problemas que asfixian al país, no van a ser clarificados ni resueltos en una pantalla de televisión. Porque no puede presumirse ni sustentarse con cierta porción de razonabilidad, que una controversia entre los favoritos ha de proporcionarle a los indecisos los elementos de juicio que les faltan, para dirimir el destino de su sufragio.
Se sabe que en un debate de esa naturaleza, cada parte publicita su programa dentro de un esquema tiranizado por el horario, con intercambio de críticas ampliamente divulgadas por la prensa, y por ende conocidas por el auditorio, donde el despotismo del tiempo imposibilita analizar cada problemática con la profundidad que el proceso reflexivo exige. De manera que el escándalo que se ha desencadenado por la ausencia de una polémica entre Vázquez y Larrañaga, no tiene sustento que lo legitime, y sólo es atribuible –conforme a las reglas del sentido común– a la desesperación de quienes no conciben que el cuerpo electoral opte por un cambio, hastiado de tantos incumplimientos, si memorizamos las promesas que hicieron con el doctor Jorge Batlle en noviembre de 1999.
Si nos tuteamos con el sentimiento y el lenguaje del pueblo, visualizamos que los nacionalistas que votaron por ese señor –como consecuencia del mandato imperativo del «Hombre Directorio»– siguen esperando de esa dirigencia las explicaciones del tremendo error cometido. Porque resulta inaceptable que mientras el candidato blanco hace caudal sobre un debate inoperante que a nada conducirá, omite toda autocrítica en relación a su tremenda responsabilidad de haber llevado a la Presidencia de la República a un ultra neoliberal que nunca ocultó su pensamiento en el área económica.
Recuérdese que al formalizarse ese concubinato electoral, se elaboró un programa de gobierno poblado de promesas altamente demagógicas, al extremo de que el doctor Lacalle anunció que se pondría en práctica al mes siguiente de realizado el balotaje, es decir en diciembre de 1999. Y como lo denuncian los testimonios de la realidad, ninguna de aquellas promesas con las cuales se engañó a la gente, se ha concretado, por lo que ese incumplimiento representa otra asignatura pendiente sobre la que se guarda absoluto silencio.
Ese obstinado método de callar sobre asuntos puntuales, como la de abstenerse de dar las razones que le han impedido promover sus ambiciosos proyectos en la actual Administración para que sus beneficios se viesen ahora, le inhiben al doctor Larrañaga de hacer un planteamiento, que hoy le está sirviendo de coartada para no responder. Y ello, porque quien asumió obligaciones como integrante del gobierno de coalición, para justificar la consigna de que «había llegado la hora de votar juntos», con los resultados deplorables que nos acogotan, no está habilitado de reivindicar ningún debate, y mucho menos transformarse en inquisidor de la primera fuerza política del país. Porque en definitiva, más allá del forzado «coqueteo» con la colectividad que puso fin a la vida de Aparicio Saravia, jamás podrán divorciarse del estigma que les dinamita la conciencia por haber votado a un descendiente del peor enemigo que tuvo el célebre caudillo. *
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