Una tarde en Piriápolis
La semana pasada, más concretamente en la nochecita del sábado y luego del sofocón sufrido en el partido con Argentina, se realizó una marcha que recorrió todo Piriápolis, culminando frente a la sede del comité «Eduardo Mondelo» del Frente Amplio.
Allí, rodeados por una concurrencia muy nutrida, se presentaron en el estrado –e hicieron uso de la palabra– la totalidad de los candidatos encuentristas a la Diputación en el departamento de Maldonado. Cada uno de ellos ha sido promovido por uno o varios de los agrupamientos políticos que se unen en el EP-FA-NM. Todos ellos saben que la mayoría no resultarán electos el 3l de octubre próximo. Sin embargo, más allá de que cada uno explicó la razón de su postulación e identificó a quienes lo respaldan, nadie se preocupó por decir que él mismo era mejor que los otros. Por el contrario, todos expresaron la satisfacción de esa presencia unitaria de todos, al extremo de finalizar el acto tomados de las manos, con los brazos levantados y agitando la querida bandera tricolor.
Todos los oradores, sin excepción, expresaron que son y se sienten un instrumento útil para arrimar todo lo posible a lo que todos aspiramos desde hace mucho tiempo: Amanecer el primero de noviembre con la confirmación de un triunfo de nuestro Frente, asegurando la presidencia de la República para Tabaré Vázquez, porque, desde ese momento, estaremos en condiciones de iniciar la larga travesía de dificultades que habremos de sortear para sacar al Uruguay del desánimo en que se encuentra.
Algunos de ellos –curiosamente el más joven y el más veterano– dijeron claramente que ellos sabían que no accederían a un cargo parlamentario; pero, sin embargo, realizan su trabajo político proselitista cada día, en la seguridad de que los pocos o muchos cientos de ciudadanos que confíen en sus personas y en las ideas que sostienen los grupos que los postulan, aportarán al necesario gran cauce popular que debe culminar con la obtención del triunfo en las elecciones.
Yo estuve allí. Me sentí muy reconfortado por la manifestación inconfundible del espíritu unitario, que conoce el valor de la unidad: ella radica fundamentalmente en el efecto multiplicador de su práctica para los ideales e intereses comunes, por encima de los particulares o de grupo.
El acto se cerró con la participación del Presidente de la Mesa Política del FA de Maldonado, en corta intervención que fue reiteradamente interrumpida por los coros y aplausos de los quinientos esperanzados individuos que estaban presentes.
Cuando pregunté, me informaron que otros tantos actos similares a ese, se realizaron o realizarán en Maldonado, Pan de Azúcar y San Carlos.
Yo tengo una especial debilidad personal por los frenteamplistas de Maldonado; especialmente los de Piriápolis, la ciudad del Tola Invernizzi y su compañera Milka, que ya no están, aunque están siempre con nosotros. Y me prometí a mí mismo que esa alegría augural debía compartirla con usted. *
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