El show no debe continuar

Resulta que ahora «El» personalmente ordenó retirar la campaña del ‘Sí al Debate’. No fue una decisión colectiva. No lo debatió con sus correligionarios. Manda él. Punto. Le dicen «Guapo». Pero ahora se dedica a «aclarar» por qué. No vaya a haber confusiones violentistas. En el nuevo spot termina aceptando el apodo por todas las virtudes que representa tal mote. A mí, qué quiere que le diga, me hace acordar al Guapo Piolín. Era un programa de TV de los 70 «Operación Ja Ja»: «Olmedo y Portales encarnaban al Guapo Piolín y el Guapo Portones. En un patio de conventillo dirimían ampulosamente sus disputas en un duelo. Inevitablemente terminaba con el asesinato a traición de Portales, que azorado, revivía la semana siguiente». Parodiaban, de alguna manera, a una telenovela de la época: «Malevo». Protagonizada por Rodolfo Bebán, quien tenía un partenaire, Oscar Ferrigno, que acuñó una frase: «Y ya me estoy yendo». Que sin dudas viene como de perillas para toda la coalición gubernamental, incluido el Guapo de entre-casa.

En realidad la imagen del recordado Olmedo se me impone porque la campaña de la lista del calendario que se va (2004) se parece más a la programación de Espectáculos Larrañaga S.A. que a un sano interés por divulgar ideas, acciones, propuestas y trayectorias. Todavía no sabemos de dónde salió el Programa de Gobierno, quién precisamente lo debatió, dónde, cuándo un ciudadano nacionalista pudo intervenir en su diseño y discusión. Porque los frenteamplistas, aún con chuequeras, tenemos los Comités de Bases, las Coordinadoras y las Unidades Temáticas donde se ha trabajado arduamente. Nuestro congreso fue una instancia donde 1.400 delegados de base, ahí sí debatimos, discutimos, consensuamos y votamos. ¿Cuándo, dónde y cada cuánto se reunió la Convención Blanca para definir los postulados que aún la ciudadanía no puede conocer? ¿Dónde se discutió aquel Acuerdo entre Blancos y Colorados de noviembre del 99, más recordado como el Abrazo del Ministerio de Deporte? Fue creado para acomodar a Trobo, pero varios ministerios se ocuparon con hombres que hoy rodean al Dr. Larrañaga. Por ejemplo, Sergio Abreu. Por ejemplo, Alvaro Alonso.

* El primer espectáculo fue el «Show de Aparicio» donde además de los aspectos telúricos, terminó abrazándose con Mack «Aiio» Silverstein, disfrazado de vaquero, a la mejor forma de los shows norteamericanos. Confraternidad panamericana que le dicen. Circo, argumentan irónicamente, otros.

* Luego montó la telenovela «La mujer golpeada». En este guión tuvo la poca delicadeza de mostrar a su esposa en cámaras para ¡¡desmentir una versión que apareció en un semanario de distribución local!! Que recogió un rumor, que ahora se sabe fue divulgado por sus ayer contrincantes, hoy «dadores» de experiencia, los herreristas. En esta telenovela el malo del guión, acusado de urdir y permitir las más ruines conspiraciones fue Tabaré. Insólito. Sin embargo el montaje fue todo un éxito: salió de circulación de los medios (ellos siempre tan atentos a la última noticia) del subsidio de legislador-renunciante. «Imprescindible» para cubrir los gastos hogareños, dada la insuficencia del salario docente de su señora. Se entiende.

* El último fue el Circo del Debate. Malabares, equilibristas, payasos, magos, ilusionistas y animales feroces se prometieron con el Gran Circo televisado. Dirima todas sus dudas, aclare sus razonamientos, el sentido del sexo, dale con todo, entrada libre, combate space, hola susana, el show de tinelli, zona urbana, estudio uno, todo, todo, en un único, pactado, acotado enfrentamiento. Nada de Memoria, nada de análisis. El flash de la imagen, la síntesis en lenguaje televisivo -el tiempo es tirano en tv- formato ideal para vender productos. ¿Bueno para construilr ciudadanía? Luego, los politólogos, editorialistas, tituladores de los grandes medios, se encargarían de analizar todo, de darle su óptica, influir. A partir del Gran Encuentro.

El Programa del FA-EP-NM está siendo expuesto con firmeza y serenidad, no solo en la campaña que Tabaré lleva de pueblo en pueblo. También en varios encuentros para exponer nuestra visión del país productivo, del Uruguay Social, de la Cultura, de la Integración. No es un producto caprichoso de un Guapo de espectáculos. Es la síntesis de las aspiraciones de muchas décadas, de luchas sociales que están marcadas en la memoria y en el programa. Se trata de un giro de época, no solo un cambio de gobierno. Cambio de modelo donde el mercado tendrá que adecuarse a las necesidades sociales y el regulador será un Estado fuerte, ágil, imbuido con valores de solidaridad y justicia social. Maximizar la ganancia y partirle la cabeza al de al lado para el éxito son los valores de la coalición que nos llevó a la bancarrota. Ya fue. Ahora tambien cambiarán las personas que dirijan el Estado. Estos vienen con valor agregado: la participación de la gente, la descentralización, el control popular activo. Se van, se están yendo los que han manejado siempre a este Estado, lo han envilecido y pervertido para después repudiarlo. Y luego hacer o permitir que algunos vivos se aprovechen de ese Estado o de sus residuos. Lo han privatizado y tercerizado. Se van, se están yendo, los que llevan apellidos de calles, de bancos y estancias. De los que fabrican SAFI (Sociedades Anónimas Financieras de Inversión) esas «perlas» del Uruguay-secreto-bancario que permiten a través de ellas que se lave el dinero del contrabando y de la pasta base. Los que tiene bufete de abogados «prestigiosos» que se dedican a estas funciones o a las de dirección de las políticas económicas. Los que rodean y apoyan al Dr. Larrañaga. Como decimos en la lista 567 vamos a votar con memoria porque los shows televisivos pueden servir para el ocio. Pero no para los cambios, para un verdadero debate ciudadano. *

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