A redoblar la militancia
«A mí nunca me encuestaron». Esa es la contestación que recibo de todas las personas a quien consulto sobre en cuántas ocasiones le hicieron alguna consulta de carácter político. Puede resultar sorprendente, pero es la realidad, entre cantidad de personas de mi entorno. Por eso mismo, es que me resulta sorprendente que semanalmente diferentes empresas anuncien resultados del trabajo hecho hace algunos días atrás. Existen varios emprendimientos dedicados a este tipo de información, entre las que surgen diferencias en los resultados.
Ahora que estamos cerca de un posible cambio filosófico del gobierno uruguayo, aparecen quienes se consideran auténticos profesionales en la materia y que acusan de ignorantes tanto a periodistas como a políticos. Respeto mucho a varias personas que han dedicado su vida a la politología, y los escucho con atención, ya que sus deducciones muchas veces se basan en argumentos valederos. Lo que nunca podré comprender es a quién es que se le hacen las numerosas consultas, para lograr transformarlas en números bien definidos.
Llama poderosamente la atención, la poca claridad que demuestran al dar la noticia, ya que nunca sabemos a cuántas personas consultaron, cómo, dónde, sexo, edad, zonas, es decir llegar a tener conocimiento cabal del trabajo efectuado. Todo esto le ofrece dudas a mucha gente, que al final de cuentas piensa que cada resultado puede no ser el correcto, y que se intenta ejercer cierta influencia al público, para obtener el apoyo de quien tenga intereses políticos.
Por eso, los ciudadanos uruguayos debemos basar nuestro apoyo en la realidad que conocemos y nunca guiarnos por datos desconocidos. Elegir las autoridades para administrar el país, es labor de mucha responsabilidad, a la que se le ha tratado de desvirtuar. Hace más de 160 años que los dos Partidos Conservadores uruguayos fueron imponiendo los necesarios cambios que les permitieran mantenerse en el Poder. Lo comprobamos por muchas de sus decisiones que demuestran el lamentable estado en que vivimos los uruguayos.
Si bien hay ciertas causas internacionales, son muchos los errores cometidos. Han querido establecer una plaza financiera atractiva y fuimos estafados por numerosos banqueros inescrupulosos. Abandonamos la producción e industrialización, en favor de la liberalización de mercado y fundimos a todas las fábricas y productores nacionales. Fueron aprobando reformas constitucionales para ponerle trabas a los progresistas y hasta inventaron fantasmas amenazadores de la paz entre nosotros.
El pueblo ya se cansó de tantos engaños, por lo mismo no les hace caso y se inclina por un inevitable cambio que pueda demostrar su voluntad de ejercer una nueva manera gobernante.
Cada día estamos más cerca del 31 de octubre. *
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