El compromiso de gobierno del EP-FA-NM

Las fuerzas progresistas, por medio de sus dirigentes más notorios, de sus legisladores y de su conductor, han expuesto sus ideas, iniciativas y propuestas programáticas en el correr de los últimos años. Más recientemente, aproximadamente desde marzo pasado, se ha insistido –en cada ocasión propicia– en plantear los grandes lineamientos del programa progresista; tanto en los actos proselitistas de la campaña por las internas como en oportunidad de disertar ante las diversas fuerzas vivas del país (trabajadores, organizaciones sociales, gremiales empresariales, etcétera) el doctor Vázquez ha explicado con claridad meridiana las metas a alcanzar y los caminos a recorrer para alcanzar dichas metas.

Por otra parte, todo ciudadano con inquietudes y medianamente informado conoce perfectamente bien cuál es el modelo de país que la izquierda se propone impulsar desde el gobierno. Porque, con variantes, se trata del mismo proyecto productivo de desarrollo con justicia social que retoma la máxima artiguista plasmada en su famoso Reglamento de Tierras de 1815 de que los más infelices sean los más privilegiados. Todo el pensamiento de izquierda, toda la doctrina política, económica y social, todas las elaboraciones teóricas de sus pensadores se originan en una preocupación ética: la rebelión contra las injusticias y la hermosa utopía de construir un orden social más humano y solidario.

No obstante, a pesar de que las ideas y propuestas de la izquierda uruguaya son suficientemente conocidas, los partidos tradicionales se ocuparon de centrar sus críticas en un eslogan falso: el EP-FA-NM no tiene programa. Pues bien, ayer las fuerzas progresistas hicieron público un documento –que LA REPUBLICA publicó como primicia en su edición de ayer– en el que quedan explicitadas las bases programáticas en las que se apoyará el gobierno progresista para llevar adelante su gestión.

Adecuadamente ordenado en capítulos, el programa de la izquierda ofrece un pantallazo general de los principales fines que se persiguen y de los medios para lograrlos.

No hay área del quehacer nacional que no esté contemplada en dicho documento, y de la lectura del mismo se desprende la seriedad, la responsabilidad, la solvencia profesional y la creatividad de las fuerzas del cambio; y de ello, la credibilidad y la confianza que inspiran.

En notas posteriores iremos analizando en detalle los puntos más significativos de esta propuesta que alimenta la esperanza de un cambio así como la certeza de que otro país es posible. *

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