LA LENGUA NO ES DE TRAPO

Errores varios

«La oncena asunceña planteó perfecto el encuentro con una marca a presión que la escuadra uruguaya no pudo safar de ella en la mayoría del encuentro».

Lo que acabo de transcribir está tomado de la crónica del partido entre Peñarol y Cerro Porteño, en LA REPUBLICA.

Lo primero que salta a la vista es un error ortográfico: zafar se escribe con zeta y no con ese. Este error es impensable en las regiones de España cuyo sistema fonológico incluye el sonido consonántico interdental fricativo sordo que se representa gráficamente con la zeta y la ce antes de e o de i; pero es muy común entre los hispanohablantes que no hacen tal distinción fonética.

En segundo lugar, creo del caso señalar como erróneo el uso de un adjetivo (perfecto) como si fuera un adverbio; lo correcto sería «planteó perfectamente el encuentro». Pero se trata de un yerro demasiado extendido como para pretender erradicarlo.

Finalmente, la redacción del enunciado peca de una construcción sintácticamente incorrecta. Si tenemos en cuenta que al verbo zafar sigue en todos los casos la preposición de, pongámosla antes del pronombre relativo. Por tanto, en vez de escribir «una marca a presión que la escuadra uruguaya no pudo zafar de ella», se debería haber escrito «una marca a presión de la que la escuadra uruguaya no pudo zafar». Se podría decir «una marca a presión que la escuadra uruguaya no pudo sortear o superar», pues estos verbos son transitivos. Pero cuando un verbo es seguido de alguna preposición (de, a, con, etcétera), esa preposición debe aparecer antes del pronombre relativo.

Veamos algunos ejemplos para ilustrar lo que sostengo: Es una persona que no me casaría con ella debe ser Es una persona con la cual no me casaría. Llegamos a una situación que es difícil escapar de ella debe ser Llegamos a una situación de la que es difícil escapar. Una prédica que es imposible sustraerse a ella debe ser Una prédica a la que es imposible sustraerse. Un argumento que no podemos prescindir de él debe ser Un argumento del que no podemos prescindir.

Estas recomendaciones son válidas para la lengua oral y escrita, pero entiendo que es preciso tenerlas en cuenta fundamentalmente cuando escribimos. Y para terminar, permítame corregir también el final: «en la mayoría del encuentro». ¿No es más apropiado «durante la mayor parte del encuentro»?

–Escuche, Mendieta: de nada le valdrá toda esta perorata si lo que se propone es zafar de su obligación de mandar la vuelta…

–¡Qué lo parió! *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje