Montevideo, cuando Fasano fue secuestrado por orden del presidente Bordaberry
6 de octubre de 1972
Momentos de altísima tensión se vivieron hoy, cuando trascendió que el conocido periodista Federico Fasano –director de innumerables publicaciones opositoras sistemáticamente clausuradas por el gobierno– había sido detenido en su domicilio en un operativo presuntamente paramilitar por un grupo de alrededor de diez individuos que vestían de civil.
Aproximadamente a las 6:30 de esta mañana sonó el timbre en el domicilio de Fasano, un apartamento en la calle Julio Herrera y Obes entre 18 de Julio y Colonia, donde viven él, su esposa y sus cinco hijos.
No bien la empleada abrió la puerta, un verdadero malón irrumpió en el apartamento y se dispuso a registrarlo todo; Fasano despertó con una metralleta en el pecho mientras el jefe del operativo lo instaba a acompañarlos, todo en medio de llantos y gritos de sus hijos menores. Minutos después, secuestradores y secuestrado (previamente encapuchado) ascendían a un automóvil marca Maverick que partió a alta velocidad con rumbo desconocido.
Enterados del hecho por la esposa de Fasano, los principales dirigentes políticos (Líber Seregni, Wilson Ferreira y Héctor Gutiérrez) comenzaron febriles gestiones para conocer la suerte corrida por el periodista, con la convicción de que el operativo había sido organizado por el Escuadrón de la Muerte y con la sospecha de que Fasano correría la misma suerte de tantos otros militantes víctimas de ese grupo paramilitar.
No obstante, ya sobre el mediodía, el líder nacionalista Wilson Ferreira Aldunate recibió información confidencial de que la acción había sido ordenada por el propio presidente de la República, Juan María Bordaberry, y ejecutada por miembros de Inteligencia del Ejército bajo la supervisión del coronel Ramón Trabal. Según pudo saber nuestro corresponsal, los motivos de esta detención ilegal, al margen del ordenamiento jurídico y sin intervención de la Justicia ordinaria, tienen que ver con la reunión que Fasano mantuvo el 27 de setiembre pasado con el tupamaro delator Héctor Amodio Pérez, en el cuartel Florida.
El coronel Trabal en persona se ocupó de interrogar a Fasano y admitió que actuaba por orden del presidente Bordaberry.
Enterado de la situación –y ya más aliviado al saber que no se trataba del Escuadrón de la Muerte–, Wilson Ferreira se comunicó directamente con Bordaberry y le exigió la inmediata liberación de Fasano.
Luego de doce horas de cautiverio, el periodista fue finalmente liberado en la zona de la Unión.
Todo el incidente se ha mantenido en reserva y ningún detalle más ha trascendido a la opinión pública. *
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