Las inversiones a futuro de la izquierda
Pocos deben ser los ciudadanos que retengan en su memoria cómo se conformaron los diferentes sublemas de la interna frenteamplista en las pasadas elecciones. Es que más allá de tibios intentos de acuerdos sobre énfasis programáticos o respaldos políticos, se terminaban concretando –con la calculadora en la mano y las encuestas sobre la mesa– algunas horas antes del vencimiento de los plazos de entrega de las hojas de votación previstos por la ley electoral. Por sobre todas las variables y discursos primaba el cálculo electoral y la búsqueda de acuerdos para abaratar el costo en votos que cada lista debería pagar por cada una de las 30 codiciadas bancas del Senado.
En esta oportunidad, con el gobierno a tiro de piedra, el valor de los sublemas parece tener una importancia que va más allá de coeficientes o de quién aprovecha mejor los restos de votos de las distintas listas que componen el superlema Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría.
El espacio que los medios de prensa –escrita y oral al menos– han destinado al análisis de este fenómeno juega en el sentido de reafirmar la suposición anterior, no sólo desde el punto de vista meramente informativo, sino también desde la intención deliberada y por supuesto nunca confesada de generar opinión.
En esta oportunidad, como en el 99, también el MPP largó primero y los liderados por Mujica han alcanzado un acuerdo electoral con el Nuevo Espacio y la Corriente Popular del actual diputado Carlos Pita, electo en 1999 por la Lista 90 y escindido de dicho espacio a principios de 2003, además de incorporar en su Lista 609 a miembros de extracción nacionalista como Jorge Saravia y al ex legislador colorado y director de AFE durante la administración Lacalle,Víctor Vaillant.
A estos acuerdos se ha sumado en los últimos días el ex senador de la Vertiente Artiguista Alberto Couriel, quien durante la última legislatura se transformara en centro de atención de la actividad parlamentaria interpelando al ministro de Economía Alberto Bensión propiciando su caída, así como por su claro posicionamiento junto a Danilo Astori a favor de la ley de Asociación de Ancap, rechazada por el Frente Amplio y derogada por el referéndum del 7 de diciembre último. Couriel ocuparía el tercer lugar en la Lista 609 al Senado.
Tan disímil composición ha dificultado a la prensa caracterizar este espacio.
El segundo agrupamiento electoral vendría a concretar un viejo anhelo del general Líber Seregni: fue el denominado por los medios de comunicación «Polo Moderado» . Lo integran Asamblea Uruguay, Vertiente Artiguista y Alianza Progresista. Alianza había participado en el 99 en un sublema junto al MPP.
Este espacio aparecía al inicio de las negociaciones como el de composición más equilibrada en cuanto al respaldo electoral a su interna, aunque el anuncio de la proclamación del líder de Asamblea Uruguay, Danilo Astori, a ocupar la cartera de Economía y la muy promocionada solicitud de licencia del intendente Arana para volcarse de lleno a la campaña de la Lista 77 se convirtieron en dos hechos políticos que han relegado a un claro tercer lugar a la Lista 738 encabezada por Rodolfo Nin Novoa –compañero de fórmula del doctor Vázquez– y compuesta además por los ex comunistas de Confa y el Partido Demócrata Cristiano.
El tercer agrupamiento –que la pereza ideológica de buena parte del periodismo y el interés operacional de otros ha dado en llamar «Polo Marxista»– y que comparecería en las urnas como «Opción Frenteamplista» es de más reciente conformación. Tiene al Partido Socialista y sus aliados del Espacio 90 como fuerza mayoritaria, e incluye al Partido Comunista, su alianza (Democracia Avanzada) y a la Liga Federal Frenteamplista liderada por el diputado de Maldonado –firme candidato a la Intendencia fernandina– Darío Pérez. A este espacio se sumó también el diputado por Salto, de pertenencia demócrata cristiana, Ramón Fonticcella.
Este acuerdo electoral fue cronológicamente el último en concretarse y estuvo precedido de intentos de acercamiento hacia la Vertiente Artiguista con el objetivo de reiterar el sublema de 1999 y equilibrar el peso electoral del espacio hegemonizado por el senador Mujica, así como por algunas iniciativas para la conformación de un macrosublema que incluyera a los sectores mayoritarios de la fuerza política (MPP y PS) para consolidar un espacio de «apoyo incondicional a Tabaré».
Este último intento estaría dirigido a reducir los temores de un amplio espectro de militancia frenteamplista, que manifiestan dentro y fuera de la orgánica severas dudas en cuanto a la profundidad de los avances programáticos y posibilidades de cambio con el senador Astori al frente de la fundamental cartera de Economía. Resta analizar el cuarto espacio que conformarían otros sectores caracterizados por la prensa como «radicales». Entre ellos se encuentra el 26 de Marzo del diputado Raúl Sendic, la Corriente de Izquierda (CI), liderada por Helios Sarthou, el 20 de Mayo y el Partido Socialista de los Trabajadores (PST). El Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) presentaría su Lista 567 junto a la Unión Frenteamplista luego de desechar la posibilidad de una alianza con la 1001.
Si bien este es el mapa de agrupamientos electorales de la izquierda de cara al 31 de octubre, la importancia de los mismos, en esta oportunidad y a las puertas del primer gobierno de izquierda trascendería dicha fecha. Declaraciones de alguna importante figura como el arquitecto Mariano Arana y el diputado de Asamblea Uruguay Carlos Baráibar en cuanto a la caracterización de cada agrupamiento, e incipientes operaciones -fundamentalmente a través de algunos medios de prensa- así lo indicarían.
La lógica de sublemas o espacios políticos podría operar desde la conformación del nuevo gobierno, durante todo el período de la administración Vázquez y seguramente instalarse en los procesos de designación de las candidaturas municipales hacia mayo de 2005 si no se supedita a la lógica de la articulación y a los intereses globales y necesarios equilibrios de la fuerza política.
A falta de reelección presidencial en la Constitución de la República, esta dinámica de bloques puede llevar a cristalizar micro-acuerdos políticos detrás de perfilar candidaturas hacia el 2010, sobre todo en los espacios con fuerte componente de caracterización e impronta personal: Mújica o Michelini en uno o Astori y Arana en otro.
Está claro que esta lógica no le sirve a un primer gobierno de izquierda ni al Dr.Vázquez, quien necesita de equilibrios y articulaciones que le aseguren la estabilidad interna de su gobierno, pero también de quien se ponga espalda con espalda para asumir la defensa de los lógicos e indudables embates de quienes hasta ahora han detentado el poder y pretenderán, mas temprano que tarde, volver a besarlo.
Tan importante como estos equilibrios será el «soporte social» del futuro gobierno.
Es allí dónde el papel de los sectores con una fuerte impronta y cultura de colectivo y una presencia extremadamente gravitante en el ámbito social (sindicatos, cooperativas, organizaciones de jubilados, asentamientos,etc.) podrían llegar a cobrar una importancia fundamental, ya que su propio futuro no depende tanto de prestigios individuales o carismas personales, sino de que el programa de cambios -la «biblia del gobierno» según Vázquez- que contempla las soluciones para los sectores populares se alcance, o al menos avance sensiblemente en su aplicación.
Hasta ahora mayoritariamente se ha pensado y actuado desde la conveniencia sectorial o personal y se han rifado estudiar las dos bolillas mas importantes:
¿Qué le sirve a la izquie
rda y al futuro gobierno?
¿Qué le sirve al Dr. Tabaré Vázquez y al programa de cambios?. *
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