Montevideo, cuando el Parlamento prorrogó la suspensión de garantías constitucionales
El Poder Legislativo, con votos de los Partidos Colorado y Nacional, ha cedido a la presión del presidente de la República, Juan M. Bordaberry, y aprobó la prórroga solicitada por éste de la suspensión de las garantías individuales consagradas en la Constitución.
Como se recordará, el pasado 15 de abril –al día siguiente de una jornada sangrienta que cobró la vida de 12 uruguayos– la Asamblea General, además de declarar el «Estado de guerra interno», había aprobado la suspensión de las garantías ciudadanas. Esto se hizo invocando el artículo 31 de la Carta, según el cual «la seguridad individual no podrá suspenderse sino con la anuencia de la Asamblea General y en el caso extraordinario de traición o conspiración contra la patria, y entonces sólo para la aprehensión de los delincuentes».
La declaración de estado de guerra, por su parte, permitió a las Fuerzas Armadas sustraerse a la acción de los jueces dependientes del Poder Judicial, ya que el artículo 253 de la Constitución establece que «la jurisdicción militar queda limitada a los delitos militares y al caso de estado de guerra. Los delitos comunes cometidos por militares en tiempo de paz, cualquiera sea el lugar donde se cometan, estarán sometidos a la Justicia ordinaria».
Desde el mes de abril, todo el ordenamiento jurídico-constitucional parece limitarse a esos dos artículos de la Carta, y la población se encuentra desprotegida de los abusos cometidos por la autoridad. El movimiento estudiantil, el accionar de los sindicatos, la oposición política encarnada en el Frente Amplio, han sido –y seguirán siendo– víctimas de los desbordes del Poder Ejecutivo y de las llamadas Fuerzas Conjuntas (Policía y Fuerzas Armadas) a cuyo cargo está el combate contra la guerrilla urbana.
Al amparo de estas medidas de excepción, el grupo guerrillero MLN (Tupamaros) ha sido derrotado militarmente y desarticulado orgánicamente: sus miembros se hallan en prisión (sometidos a la Justicia Militar), en el exilio quienes pudieron escapar, o muertos; incluso el líder emblemático –y casi legendario– del movimiento, Raúl Sendic, fue herido y aprehendido el pasado 31 de agosto. Por ello no se entiende la razón de esta prórroga de la suspensión de las garantías individuales votada hoy por el Parlamento, y muchos observadores temen que ya sea demasiado tarde para hacer volver a los militares a sus cuarteles.
Nuestro corresponsal supo que el periodista Federico Fasano, director de cinco diarios clausurados, se reunió hoy en la Presidencia de la Cámara de Diputados con Héctor Gutiérrez Ruiz –presidente del cuerpo– y con el senador y líder de Por la Patria, Wilson Ferreira Aldunate, para ponerlos al tanto de la reunión que mantuvo ayer en el cuartel Florida con el tupamaro Héctor Amodio Pérez, señalado como informante de las Fuerzas Conjuntas y acusado de haber «vendido» a compañeros y locales de la organización. *
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