Las prioridades de un gobierno progresista

En caso de ganar la elección de octubre, un gobierno progresista deberá inmediatamente, al comenzar la transición, entablar conversaciones con los organismos internacionales para que los vencimientos de los préstamos dados durante la crisis del sistema financiero se aplacen. Son de una magnitud tal que condicionan todas las políticas (inversiones en infraestructura, educación, salud, salarios, jubilaciones, etcétera).

Si gana el Partido Nacional, hará lo mismo que el gobierno actual. Porque cambiará la figura del titular, pero el equipo será el mismo (herreristas, otros ex herreristas, colorados de una y otra fracción). Sólo con una alianza con ellos puede intentar ganar en la segunda vuelta. Cosa que creo no conseguirá.

El EP-FA-NM tiene como prioridad un plan de emergencia social que contemple a los sectores más golpeados por la crisis (desocupados, niñez, adolescencia y ancianos carenciados). Su financiamiento se piensa obtener de una administración estricta y austera de los recursos existentes, y de créditos internacionales específicos. Consistirá en salarios sociales con contraprestaciones de parte de los beneficiarios.

El tema de la emigración sólo es posible combatirlo mediante la creación de empleo. Dos áreas son prioritarias a mi juicio: la salud, con una reforma profunda del sector público y privado, que extienda el ámbito de los usuarios a toda la población, y por tanto contenga mano de obra especializada y de alto costo que emigra al colapsar el sector; y el otro rubro que puede generar un rápido crecimiento del empleo es la construcción (vivienda e infraestructura). Aquí hay una malversación de fondos que se recaudan y toman otro destino, que deberán dedicarse a los objetivos para los que fueron asignados.

La repuesta depende de quién triunfe. Si ganan los partidarios del actual modelo, todo seguirá igual (desconocimiento de la mitad de la ciudadanía, exclusión de la oposición de los organismos del contralor –Tribunal de Cuentas, Corte Electoral– y de los directorios de las empresas públicas, clientelismo partidario para ingresar a la función pública, etcétera). De triunfar el EP-FA-NM, la oposición tendrá acceso a los organismos de control, será consultada en temas de Estado, y aun es posible que se le solicite que participe en organismos de gestión.

En materia de integración regional, nuestra fuerza política comparte no el eje Argentina-Brasil, sino la ampliación del Mercosur, la profundización del Mercado Común, la creación de un gran espacio económico en toda América del Sur. Espacio económico pero también político. El objetivo: dar bases para un desarrollo ampliado de la industria, el comercio, el intercambio educativo-cultural y dotarse de la capacidad de negociar en pie de igualdad con otros espacios económicos que hoy dictan las reglas económicas, políticas y sociales que han destrozado las economías de nuestros países y determinado que una de las regiones más ricas del planeta, dotada de todos los recursos naturales y humanos, tenga un 44% de la gente que vive por debajo de los niveles de pobreza.

No hay integración si lo que así se llama beneficia a unos en perjuicio de otros. La ampliación a toda Sudamérica permitirá mejores equilibrios en la negociación intrarregión y un mayor respeto a los compromisos. Aislados no pesamos absolutamente nada. Con cuatrocientos cincuenta millones de habitantes sólo participamos de un 4% del PBI mundial.

Las Fuerzas Armadas en Uruguay están regidas por normas de subordinación al poder político.

Subordinación que se cumplirá estrictamente. Habrá política profesional, no partidaria. Y se cumplirá con todo lo que las leyes en materia de Derechos Humanos han prescripto y no se ha cumplido. *

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