Sostiene Pereira
Dejemos por ahora el comentario del libro del general Oscar Pereira, al que todavía no hemos tenido acceso. Antes de abordar ese importante documento histórico corresponde hacer una valoración de estos hechos que están precediendo a la difusión del volumen.
¿Alguien, en nuestro país, puede dudar que el testimonio aportado por el general Pereira es de una enorme importancia?
Evidentemente nadie podría invocar ninguna razón para restarle importancia a las apreciaciones de un testigo tan calificado y que procede con tanta franqueza como la demostrada en las entrevistas periodísticas realizadas.
No obstante la enorme importancia del testimonio, lo primero que resulta llamativo es la escasa repercusión que ha encontrado en algunos medios masivos de comunicación. Es toda una actitud. Una disposición que va más allá de las simpatías o no que se puedan tener por la obra y su autor.
Restarle importancia al testimonio implica validar y prolongar los silencios graves que pesan sobre nuestra sociedad en puntos de importancia esencial para la integridad de sus instituciones y la credibilidad de nuestra democracia.
Aunque no siempre resulte simpático escribirlo, la otra constatación surge de la excelente cobertura que desde AM LIBRE y LA REPUBLICA se ha brindado al trascendente testimonio.
Dos concepciones distintas del periodismo, dos concepciones diferentes de la comunicación, dos actitudes completamente opuestas ante la presión del poder y ante las verdades bien ocultadas por parte de los personeros del país oficial, del país del olvido y la simplificación.
La acción periodística radial se enriqueció además con innumerables llamadas telefónicas, representativas de los miles y miles de oyentes que se sentían interesados y aludidos por las afirmaciones del general Pereira.
Como culminación, el diálogo en vivo y directo con esa figura emblemática de los militares uruguayos que es Edison Arrarte, el hombre que pasó 10 años de cautiverio por negarse a torturar, es un acontecimiento significativo, emocionante e histórico sobre el drama uruguayo de los años de la dictadura. Un momento de tensión, de confrontación y de verdad en el que ambos interlocutores salieron enaltecidos dado el curso asumido por el dramático diálogo.
Un momento de intensidad sobre cuestiones públicas de enorme importancia moral e histórica que resulta completamente excepcional en los medios uruguayos y muestra la vitalidad de una concepción del periodismo y la comunicación que no se arredra ante la fuerza de las tensiones cuando se exhibe, dura y pura, la verdad.
En la entrevista, Pereira sostiene algunas ideas trascendentes. Que atañen no sólo al período de la dictadura, o al que lo precedió sino también al marco en que se desarrolló el proceso de transición a la democracia.
Pereira explica con claridad la enorme responsabilidad de los políticos y especialmente del Presidente de la República, doctor Julio María Sanguinetti en el proceso que culminó con el desacato a las citaciones judiciales realizado por el general Medina.
Sanguinetti usó el miedo de los demás para cubrir a Medina, para empatar con un sector de las Fuerzas Armadas, para politizar el mando y seguir teniendo al colectivo militar bajo el control del gobierno colorado.
Se podría agregar que algo similar ocurrió con el gobierno de Lacalle y surge claramente de su testimonio la actitud destinada a politizar el alto mando militar por parte también del actual presidente Batlle.
El testimonio de este soldado constituye una de las piezas más reveladoras de la situación real del sistema de poder en el país y de la actitud ladina, antidemocrática y manipuladora de los jefes de los partidos tradicionales que ocuparon la primera magistratura en el período posterior a la dictadura.
Para los estudiosos y analistas, para los que se interesan a fondo en la cuestión política y en las relaciones de poder, en el conocimiento de esas realidades habrá un antes y un después del conocimiento de las experiencias y de las opiniones que sostiene Pereira. Se siente que estamos y estaremos un poco más cerca de la verdad y viéndole no sólo las patas cortas sino la cara a la mentira. *
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