Sobre la deuda externa
El Colegio Jesús María de Carrasco y el Centro de Investigación y Promoción Educativa y Social (Cipes), tienen la responsabilidad de entregar en Uruguay el «Premio Mensajero de Paz» a personas e instituciones que actúan según los postulados de la Unesco.
Este año fueron galardonados el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) de Uruguay e memoria de Luis Pérez Aguirre, la directora del Colegio Banneus del Barrio Borro, Maruja Pulleiro, la periodista María Inés Obaldía y la agente comunitaria del Barrio Civil Esperanza, Elena Graña.
Para hacer entrega de los Premios viajó desde Buenos Aires, Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980, al Colegio Jesús María, institución que en 2003 había recibido el galardón de la Red Unesco de Buenos Aires, por su compromiso en la educación para una cultura de Paz.
Durante su estadía en Montevideo Pérez Esquivel realizó declaraciones de sumo interés, al diario LA REPUBLICA (domingo 12/09/04, páginas 6 y 7), en las que abordó entre otros temas el de la deuda externa, sobre la que expresó: «Se renegocian deudas que uno no sabe cómo surgieron, porque nuestros pueblos nunca recibieron esos capitales. En el caso de la dictadura argentina la deuda externa fue para préstamos para las empresas, pero la dictadura las trasladó como deudas del Estado, aún cuando se trataba de grandes transnacionales como la Ford, la Mercedes Benz o la IBM que dieron préstamos para sus filiales en Argentina y luego pasaron ese paquete a las deudas del Estado. El pueblo no recibió nunca un solo centavo de eso», «nos condicionan, agregó Pérez Esquivel, y encima nos hacen juicios por deudores. Son mecanismos perversos que nos condicionan. Argentina, país riquísimo tiene 23.000.000 de personas en situación de pobreza, 10.000.000 por debajo del nivel de pobreza extrema, se mueren niños por hambre y enfermedades evitables, aumentó el analfabetismo y las enfermedades endémicas… la pregunta es -dijo el Nobel de la Paz- ¿cómo se llegó a esta situación? Y agregó: «Hubo un saqueo sin piedad de 18 mil millones de dólares que nos llevó a lo que llamamos «el corralito», en Ecuador «congelamiento» y en otros países de la región les dieron otros nombres, pero el mecanismo fue el mismo. Que quienes saquearon y sus cómplices estén libres, eso es impunidad».
A continuación Pérez Esquivel propuso llevar la deuda externa a la Corte Internacional de Justicia con Sede en La Haya, para que quede determinado lo legítimo y lo ilegítimo del endeudamiento. A continuación realizar una auditoría, porque ellos nos aumentan las tasas de interés sin consultar al deudor y seguimos transfiriendo capitales desde los países del Tercer Mundo a los más ricos»
En el mismo sentido se han pronunciado los Economistas argentinos Alfredo y Eric Calcagno (Le Monde Diplomatique, setiembre/2004, página 9), quienes señalan que de acuerdo a la Carta de las Naciones Unidas establece en su Artículo 2º inc 7, que «Ninguna disposición de esta Carta autorizará a Naciones Unidas a intervenir en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados, ni los obligará».
Las autoridades del FMI, que es un Organismo de las Naciones Unidas, actúan en defensa de un esquema económico basado en ciertos principios y parten de la base que los países deben acatarlo. Es contra el derecho natural que el prestamista imponga condiciones abusivas, como por ejemplo obligar al deudor a que pague tasas usurarias o condiciones que se proyectan sobre toda la política económica de los países deudores, como son los ajustes fiscales, dictar leyes de flexibilización laboral con pérdidas de derechos de los trabajadores y una suma de medidas que favorecen a los grandes rentistas e intereses financieros de los grupos de altos ingresos y de los acreedores externos.
Los Calcagno plantean preguntar a la Corte Internacional de Justicia con Sede en La Haya, «cuáles son las normas jurídicas y los principios generales del derecho aplicables cuando el FMI exige medidas que son atribuciones exclusivas de los Estados soberanos». *
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