Las inversiones de las AFAP

Lo ocurrido en las últimas horas es aleccionante. Blancos y colorados fueron protagonistas de una serie de episodios escandalosos, armados en torno al planteo realizado por el Encuentro Progresista a propósito de la utilización de algunos fondos de las AFAP para la construcción de viviendas. Otra demostración del doble discurso del gobierno y del partido que todavía se encuentra usufructuando de las mieles de esa cuota del poder que le fue otorgada por la ciudadanía. Y también, cómo no decirlo, de representantes del Partido Nacional, que trataron en el episodio de hacer astillas de un árbol que no se había caído.

Los referidos fondos de las AFAP, que el ministro Isaac Alfie dice defender, han sido utilizados para cualquier tipo de inversión, muchas de ellas lamentables. Hay una infinita cantidad de ejemplos al respecto. Entre ellos es bueno recordar el aberrante decreto, firmado por el Poder Ejecutivo el año pasado, en base al cual República AFAP financió el pago del endeudamiento del sector lechero, integrando dinero a un Fondo de Asistencia, con el fin de que el sector pudiera pagar sus deudas con la banca. La transferencia de millones de dólares fue inmediata, la banca resolvió una problemática de iliquidez y República AFAP estableció –con el apoyo, vía decreto, del Poder Ejecutivo– un mecanismo aberrante, insólito, por el cual algunos han podido pagar sus deudas, como siempre, socializando el cobro de las mismas, que ahora recae en el resto de la población. Veamos por qué.

Cuando se planteó la negociación y apareció el interés de los bancos de hacerse de fondos frescos, se comenzó a manejar el endeudamiento del sector lechero y, por supuesto, muchos pusieron los ojos sobre los millones de dólares en poder de la AFAP. El insólito ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, con el fin de favorecer a los mismos de siempre, alentó la operación de «salvataje» del sector lechero, elaborando un decreto insólito. República AFAP transferiría el dinero a la banca acreedora sin aceptar para la operación garantías reales de los deudores. El resarcimiento de los millones de dólares se concretaría en base a un sobreprecio del precio de la leche, el que hoy se sitúa en 88 centésimos por litro.

¿Cómo calificar la concepción de este negocio? Se solucionó un problema real de estos productores, lo que aplaudimos, en una especie de «perdona tutti», transfiriendo a la población en su conjunto una obligación que no le correspondía.

Fue la única que perdió, en definitiva. Porque las obligaciones contraídas con la AFAP República se transfirieron, por vía de los hechos, a quienes consumimos la leche.

Esta aberrante operación fue ideada y concretada por muchos de los que hoy se rasgan las vestiduras porque, entre las ideas que se manejan en el Encuentro Progresista, se ha analizado la posibilidad de que, con las garantías correspondientes, los fondos inactivos en poder de estas organizaciones previsionales, sea utilizado –con todas las garantías del caso– para contribuir al desarrollo del país.

Sabemos de inversiones realizadas por AFAP en empresas hoteleras, lo que es muy loable, pero parecería que debería analizarse esa disposición en el marco de los objetivos de una política de desarrollo nacional. También ha trascendido de inversiones negativas, insólitas, como la realizada en otro complejo hotelero, sin ninguna perspectiva de desarrollo, una mole lujosa e inservible, cuyo mantenimiento y presupuesto operativo es aportado enteramente por el Estado en una de las operaciones más absurdas que se conocen, promovidas por encantadores de serpientes, cuyo canto el gobierno gusta aceptar.

Es bueno analizar, a esta altura, el fondo del asunto, mostrando todos los planos del problema, desenmascarando a quienes utilizan argumentos insólitos por su falsedad, para poner obstáculos ante el avance irresistible de las fuerzas populares hacia el gobierno. *

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