Propuesta para la integración
Es la que viene efectuando desde hace años ante este gobierno que fenece la «Comisión pro Desarrollo del Suroeste Uruguayo», entidad sin fines de lucro, con personería jurídica, integrada por ciudadanos de la región litoral suroeste uruguayo, motivados por el proyecto de enlace vial (puente y carretera), que uniría la denominada Punta Carbón (límite de los departamentos de Soriano y Colonia), con Zárate – Brazo Largo (límite de las provincias argentinas de Buenos Aires y Entre Ríos). La obra constaría básicamente de un puente sobre el Río Uruguay, de poco más de 2 kilómetros de longitud, y una carretera del lado argentino, sobre terraplén refulado, de poco menos de 40 kilómetros de extensión, que entroncaría con el complejo Zárate – Brazo Largo. Constituiría un nuevo nexo físico entre Uruguay y Agentina. El único al sur de la desembocadura del Río Negro sobre el Río Uruguay. Ministros y parlamentarios de ambos países, como asimismo los principales líderes políticos uruguayos, están informados de esta aspiración surgida del seno de la sociedad civil y planteada en principio para su realización por concesión de obra pública por iniciativa privada. Antes que comenzaran a soplar con fuerza, desde el ámbito gubernamental de los países vecinos, los vientos integradores. En la actualidad, incluso, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Brasil ) y la Corporación Andina de Fomento (Chile), organizan seminarios internacionales de cofinanciamiento para este tipo de obras, que tienen que ver con la integración física sudamericana. Algo similar a lo que se plantea en el plano energético, cuando se habla de posibles asociaciones de nuestras empresas públicas con entidades de ese ámbito de otros países sudamericanos.
¿Quién toma la iniciativa?
Pensamos que corresponde al Uruguay tomar la iniciativa en este tema.
El actual gobierno uruguayo, jugado al descartado –de hecho– proyecto Colonia-Buenos Aires, aceptó verbalmente, por boca del ex ministro Cáceres, después de varios años, que la propuesta de la comisión ciudadana del litoral uruguayo podía ser viable, técnica y económicamente. La misma –en nuestro criterio– si bien conlleva beneficios recíprocos para ambos países, aparece en un primer momento netamente favorable al nuestro, por innumerables razones.
Trataremos de sintetizar algunas de ellas: 1º) permite convertir de una vez por todas a Nueva Palmira en el puerto estratégico de transferencia multimodal de la Hidrovía y la Región; 2ª) en consecuencia, potenciaría los esfuerzos realizados con el emprendimiento del dragado del canal Martín García; 3º) la ubicación de la traza propuesta evita los cursos y canales navegables más importantes del Delta argentino; 4º) el estrechamiento del Río Uruguay donde comenzaría el enlace habilitaría, incluso, la modalidad de un túnel subfluvial en lugar de un puente; 5º) generaría las posibilidades de aprovechar el nudo ferroviario de Zárate, habilitando el acceso desde Paraguay, el Matto Groso brasileño –de formidable producción mucha de la cual sale por el Atlántico– y Santa Cruz de la Sierra; 6º) en consecuencia, multiplicaría las oportunidades de captar operaciones de mercadería en tránsito desde y hacia Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil, es decir, el Mercosur; 7º) la traza es compatible y admite la puesta en vigencia del corredor bioceánico; 8º) acercaría el bajo litoral uruguayo al mercado consumidor de Buenos Aires, generando oportunidades para el desarrollo en actividades intensivas con economías de escala, que sostengan eficiencia y rentabilidad en rubros agroindustriales y hortifrutícolas, en beneficio, además de Nueva Palmira, de ciudades como Carmelo, Dolores, Ombúes de Lavalle, Tarariras, Cardona, entre otras; 9º) un fuerte desarrollo turístico sobre la faja costera del Río Uruguay; 10º) una importante inversión en obra pública, sin recurrir a los recursos del Estado, promoviendo la generación de un gran número de puestos de trabajo –directos e indirectos– para una coyuntura del país y la Región especialmente difícil; 11º) vale destacar la ausencia, en las respectivas cabeceras, de grandes centros urbanos que impongan riesgos de tugurización.
Hemos tratado de exponer sintéticamente algunos de los argumentos que manejamos para trabajar por el proyecto referido.
Felizmente, se van creando los ámbitos interrelacionados entre los agentes públicos y privados para discutir este tipo de cuestiones.
En ese sentido, los seminarios y talleres sobre «La transición responsable», auspiciados por la fundación Friedrich Ebert y Fesur, especialmente el que se realizará el próximo 4 de octubre, denominado «El Uruguay integrado», nos parecen una excelente oportunidad para aprender y, a la vez, compartir nuestro sueño. *
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