Yo creí que ganábamos los colorados y ganamos los blancos

Julio E. Suárez, representado por Jess y Peloduro, junto a Wimpi, coparon la adhesión y el afecto de los uruguayos con la práctica y el ejercicio del humor, cultivado en un plano elevado, sin agravios ni subterfugios. Crearon personajes y fueron personajes. Dos prodigiosos talentos incorporados, sin retratos, a la galería de la cultura nacional.

Precisamente, el título de este artículo fue escrito por Jess en 1958, cuando el Herrerismo con Chicotazo, conquistaron la mayoría en el entonces Consejo de Gobierno. El humorista se anticipó en el tiempo a los actuales Gobiernos de Coalición que nacen simultáneamente con el entierro de la dictadura y sobreviven con el balotaje mediante.

En esa época, la izquierda estaba representada en el Parlamento por socialistas y comunistas que totalizan cuatro o cinco legisladores. A pesar de ser una ínfima minoría, muchos proyectos de esas bancadas se transformaron en ley en beneficio de la población laboriosa. Hoy el Frente Amplio que cuenta con más del 40% de parlamentarios, todas sus iniciativas en materia legislativa son bloqueadas. La derecha y el centro actúan monolíticamente, dentro y fuera del Congreso. Es un momento en que no es posible sustraerse al comentario obligado que es la campaña electoral. Diremos algo, comenzando por los desvalidos que recogieron un presente griego y continúan remando contra la corriente esperando llegar a la costa. La responsabilidad es del escribano Stirling por habernos desoído. En una nota publicada en estas páginas el 3.2.04, le aconsejábamos que evitara rifarse en las internas y siguiera el ejemplo del vasco que no vende leche ni mastica vidrio. A propósito de Atchugarry no coincidimos con los que creen que quedará a la intemperie. Será el principal referente de esa colectividad que, sin duda, superará la incómoda instancia que hoy afronta.

Mientras, en el búnker nacionalista todo es diferente. La delirante euforia provocada por las internas que llevaron al doctor Larrañaga a declarar en Nueva York que no habrá balotaje contrasta con la actual impaciencia, preocupación y beligerancia. Nos gusta reiterar por lo breve y elocuente que es, aquello de que entre el Capitolio (romano) y la roca Tarpeya hay un solo paso. Pero nos llama la atención que el candidato blanco incurra en estos deslices, teniendo un equipo de asesores de primer nivel. Son líderes inteligentes y astutos. Algunos de ellos fueron hasta hace poco ministros de este gobierno, ámbito donde se acumulan experiencias y se conocen en profundidad todos los problemas del país. En estas circunstancias es nocivo apartarse de la cautela y ponderación. Es más, si se pierden los estribos, se corre el riego de perder también la cabalgadura. Y lo peor que puede ocurrirle a un gaucho es quedar a pie. No se puede imaginar a un mago sin galera. En cambio en la toldería de Tabaré todo es normal. No hay triunfalismo y sí confianza. El favoritismo de las encuestas sólo sirve para redoblar esfuerzos, abriendo tranqueras para cerrar el paso a los partidos tradicionales. Faltan apenas dos meses para que la colcha de retazos cubra todo el territorio nacional. Habrá festejos, pero por sobre todo, se tomará plena conciencia de la responsabilidad que se asume ante el país y la historia. *

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