A ver/haber
La homofonía suele ser responsable de metidas de pata como la siguiente, aparecida en LA REPUBLICA la semana pasada:
«Che, dice la delegación uruguaya haber si por ser país hermano puede pisar el podio un ratito».
Este error –bastante frecuente, por cierto– consiste en confundir la expresión a ver, formada por la preposición a más el verbo ver en infinitivo, con el verbo haber, y se debe a que tanto la expresión como el infinitivo suenan exactamente igual al oído: [aber], porque la hache es muda y los hispanohablantes no hacemos distinción fonética alguna entre la be y la uve pues ambos grafemas representan un mismo sonido. Es un caso de homofonía, es decir de vocablos que son idénticos fonéticamente pero difieren en cuanto a la grafía y, desde luego, a la semántica.
Obviamente, se debería haber escrito «Dice la delegación uruguaya a ver si por ser país hermano, puede pisar el podio un ratito».
El verbo haber –que antiguamente tenía significado propio como sinónimo de tener– cumple la función de verbo auxiliar para formar los tiempos compuestos, además de usarse como impersonal con el significado de hallarse, ocurrir, estar, etcétera. Su uso en infinitivo se verifica en enunciados como los siguientes: Fue sancionado por no haber acatado la orden; Después de haber sido visto en el aeropuerto, no se supo más de él; Se lo acusa de haber sobornado al funcionario; Puede haber más sobrevivientes; Sigue sin haber noticias; etcétera.
La expresión a ver, en cambio, se usa para pedir una cosa que se quiere reconocer o ver y puede remplazarse por muéstreme, veamos o déjeme ver: A ver esas fotos.
Seguida de la preposición si y un verbo conjugado, denota curiosidad, expectación o interés: A ver si llega temprano; A ver si le ganamos a Argentina; A ver si tendés la cama; etcétera. También puede tener algo de desafío: Decímelo en la cara, a ver si sos tan guapo; Que lo haga él, a ver si puede.
En el texto que hemos tomado para tratar este tema, la expresión a ver si denotaría expectación, interés y algo de ruego.
–¿Entendió, Pereira?
–Clarito, Mendieta. Ahora eso sí, lo que no entiendo es cómo sigue hablando sin haber mandado la vuelta. A ver si se deja de perorar y nos tomamos la otra…
–¡Qué lo parió!
Compartí tu opinión con toda la comunidad